viernes, 22 de abril de 2011

Los kurdos, aquella vieja cuestión nacional

La reciente medida del gobierno de Bashar al Assad de otorgarle la ciudadanía a la minoría kurda en Siria reflota uno de los problemas más antiguos del Medio Oriente. Cuando los franceses y los ingleses se repartieron la región a comienzos del siglo XX crearon Estados nacionales según sus propios intereses y siguiendo aquel viejo adagio “dividir para reinar”. En el reparto colonial los que más sufrieron fueron los kurdos, un antiguo grupo étnico -no árabe- de mayoría musulmana, y minorías cristianas y judías. Su territorio, el Kurdistán, quedó fragmentado por la creación de los nuevos países y los kurdos se convirtieron en turcos, iraquíes, sirios e iraníes en contra de su voluntad, después de una efímera independencia que fue aplastada por los británicos en 1921. En cada país fueron obligados a asimilarse y se les prohibió el desarrollo de su lengua, sus costumbres y su cultura. En Turquía –donde viven más de quince millones de kurdos- se considera que la na¬ción kurda no existe, que son de origen turco y que su idioma es una mezcla deformada del persa, el árabe y el turco, reflejo de su "ser" primitivo y atrasado.
En Irak fueron duramente reprimidos durante el régimen de Saddam Hussein para evitar toda reivindicación que implicara la separación del norte, donde viven los kurdos, ya que es una región muy rica en petróleo. Recién después de la caída de Hussein lograron un alto grado de autonomía y uno de sus principales dirigentes, Yalal Talabani, es hoy el presidente de Irak.
En Siria en 1962 se les quitó la ciudadanía y los derechos civiles a más de cien mil kurdos en la provincia de Al-Jasaka, en el noreste del país, en momentos que había tensión con Turquía e Irak. Eso afectó también a sus descendientes y se convirtió en una bandera de lucha de una población que representa poco más del diez por ciento de los veinte millones de sirios.
En Siria el 7 de abril el presidente Assad emitió un decreto para otorgarles la ciudadanía a los kurdos afectados por las medidas de 1962 y en Turquía hay protestas por la ilegalización de partidos kurdos para las elecciones generales de junio. Aunque algunos lo nieguen la historia todavía tiene una deuda con los kurdos.