sábado, 26 de diciembre de 2009

Brieger- Chile: Un final abierto

Próximamente en Acción
Chile: Un final abierto

Aunque todavía no está dicha la última palabra respecto de la segunda vuelta en Chile el próximo 17 de enero, la mayoría de los analistas coincide en que la derecha tiene muchas posibilidades de ganar la presidencia por la vía electoral por primera vez en cincuenta años. El desgaste y la desunión de los partidos y figuras que conforman la Concertación liderada por Michelle Bachelet le permitió a Sebastián Piñera obtener el 44 por ciento de los votos en primera vuelta. La derecha, que siempre iba desunida en la primera vuelta se unió; y la Concertación, que siempre iba unida, se fracturó. Por un lado quedó el ex presidente Eduardo Frei con apenas el 30 por ciento de los votos; y por el otro, Marco Enriquez-Ominami, el joven que pateó el tablero al lanzar su candidatura, que obtuvo el 20 por ciento. Y la Concertación perdió. Lejos, con el 6 por ciento, quedó Jorge Arrate con los votos comunistas. La suma de los votos de quiénes no votaron por Piñera deberían impedir que éste se alce con la victoria en enero. Sin embargo, en política la aritmética tiene sus propias reglas. La campaña de Marco Enriquez-Ominami (MEO como le dicen los chilenos) se caracterizó por su dura crítica a la Concentración, una coalición de gobierno todavía atrapada en las reformas impuestas por la dictadura de Augusto Pinochet. En la “ponderada” democracia chilena una fuerza política como la liderada por MEO puede obtener el 20 por ciento de los votos a nivel nacional y no tener ni siquiera una banca en el parlamento. Esa es otra de las herencias de Pinochet que hasta ahora la Concertación no se atrevió a modificar.
¿Convencerá MEO a sus votantes que voten por Frei después de decir que ambos candidatos pertenecen al pasado? Si mira el contexto latinoamericano y sopesa lo que significaría un triunfo de la derecha en Chile, MEO, sin llamar a votar por Frei bien podría decir “todos contra Piñera” y así evitar el triunfo de la derecha. ¿Lo hará?

domingo, 20 de diciembre de 2009

Entrevista al senador del Partido Liberal de Paraguay; Alfredo Luis Jaeggli (Carbono 14)

ENTREVISTA al senador del Partido Liberal, Alfredo Luís Jaeggli (ALJ) sobre el juicio político que podría enfrentar el presidente Fernando Lugo.

PROGRAMA: “Carbono 14”, Radio Nacional, Buenos Aires Argentina, 17 de diciembre 2009.

La entrevista fue realizada por los periodistas Pedro Brieger (PB), Eduardo Anguita (EA) y Miriam Lewin (ML).

Audio disponible en: http://www.radionacional.com.ar/audios/el-senador-del-partido-liberal-habla-sobre-fernando-lugo-y-los-presuntos-planes-de-derrocamiento-en-paraguay.html

Desgrabación de la entrevista:

PB- Comentábamos al comienzo del programa que hay una situación complicada en el Paraguay, entonces para entender un poco mejor que es lo que está pasando decidimos entrevistar al senador liberal Alfredo Luís Jaeggli. Que es presidente de de la comisión de hacienda y de la bicameral de presupuesto.
Que tal Senador lo estamos saludando aquí desde Radio Nacional, Pedro Brieger, Eduardo Anguita y Miriam Lewin.

ALJ- Buenas tardes, ¿Cómo están los hermanos argentinos? Soy Alfredo Luis Jaeggli, senador liberal presidente de la comisión de hacienda y de la bicameral de presupuesto por este año.

PB- Senador, nos explica un poco que está pasando en el Paraguay porque se está hablando mucho de un posible juicio político al Presidente Lugo, ¿De qué se trata esto?

ALJ- Mire, yo no puedo, no puedo comprometer los votos de un colectivo, pero se está hablando realmente de un posible juicio político porque aparte de los problemas que estamos teniendo en la parte económica, especialmente en la inestabilidad criminal, se está hablando realmente de un juicio político. Todavía no se está discutiendo formalmente en el partido liberal, digo todavía, porque hay un grupo de senadores, incluso yo mismo que realmente estarían propiciando la continuidad de un juicio político; ya que no se están dando las promesas y los cambios que el Partido Liberal se comprometió a hacer, verdad, entonces realmente se están dando en mi propio partido, una especie de división en mi propio partido, el partido liberal, sobre el juicio político al presidente Lugo. En ese caso asumiría el vicepresidente Federico Franco.

PB- Senador, ¿Desde que el momento que el Parlamento comienza un juicio político tiene que asumir el vicepresidente? ¿Cuáles son los pasos jurídicos para llevar adelante esto?

ALJ- Una acusación de Cámara de Diputados, después tiene que pasar a senadores, se necesitan 30 votos, somos 45 luego prosigue el juicio político. Conlleva todo como tú sabes. Claro que es una inestabilidad es una conmoción pero…

EA- ¿En la época de Stroessner se vivía mejor en Paraguay?

ALJ- No, no, no. Bajo ningún punto de vista

EA- ¿Entonces por qué la necesidad de forzar una situación para impedir que un mandatario termine su período?

ALJ- Mire, yo le voy a decir que en el Paraguay es el único país junto con Haití y Cuba que no hicieron reforma a la modernización. Ustedes tuvieron su modernización, ustedes saben bien con el gobierno de Menem, saben a que me refiero. Brasil tuvo también, Uruguay tuvo también, Bolivia también pero desgraciadamente tuvo una involución. Paraguay no, todavía está como en los años 50, las instituciones están totalmente obsoletas, acá se necesitan reformas modernas y este es uno de los problemas que tiene el Presidente Lugo…

ML- Perdón, ¿A qué califica usted de reformas modernas?

ALJ- Muy bien, le voy a explicar rápidamente, usted sabe muy bien que el Estado paraguayo es productor de caña todavía. ¿Le parece que un Estado puede producir caña? ¿Usted sabe lo que es la caña verdad? Bueno, todavía tiene una fábrica de caña que tiene pérdida. ¿Le parece que eso puede ser un Estado moderno?

PB- ¿Y el Presidente Lugo es un escollo para esta modernización?

ALJ- Sí, sí sí, así como te estoy diciendo…

PB- ¿Entonces lo mejor es desplazarlo y que asuma el vicepresidente Franco que él podría impulsar la modernización?

ALJ- Por lo menos para mi idea sí y para la idea de otros muchos. Nosotros no podemos involucionar, nosotros tenemos que impulsar una revolución. Nosotros tuvimos ¡60 años de dictadura! de castigo, de vandalismo. Nosotros tenemos que democratizar, tenemos que hacer atrayente este país para que nos vengan inversiones….

EA- Ah, para que lleguen inversiones externas, lo desplazarían a Lugo para lo que llaman seguridad jurídica…

ALJ- No solamente externas, si llegan fantásticas, formidables, acá también las internas, ¡Las internas! Se sabe que hay un montón de dinero pero por la inseguridad jurídica y política que tenemos, nadie va a reinvertir su dinero….

EA- Algo similar a lo que pasó en Honduras, desplazar a Zelaya para que pueda estar mas seguro el capital que se va a invertir.

ALJ- Mire, yo también tengo mis ideas diferentes de las que ustedes tiene, me doy cuenta, respecto a lo que pasó en Honduras. Yo soy parte de la Fundación Libertad, y la Fundación Libertad es parte de la Fundación Naumann y el Presidente hondureño, asumió la presidencia con un modelo liberal y luego traicionó y se fue al socialismo del siglo XXI. Lo que pasó en Honduras, discúlpenme, para mi es totalmente legal.

EA- ¿Totalmente legal?

ALJ- Totalmente legal para mi punto de vista.

PB- Por eso podría haber algo similar en el caso paraguayo, como usted señala, también sería legal un juicio político para que asumiera el vicepresidente Franco. No estamos hablando de ruptura de la Constitución en ningún momento

ALJ- En ningún momento, bajo ningún punto de vista. Acá el juicio político es constitucional, está totalmente reglamentado y eso lo deciden los votos…

ML- ¿Cuáles serían los delitos? ¿Cuál sería el incumplimiento de deber de funcionario que ha cometido Lugo desde su punto de vista? Porque hasta el momento, usted lo que está diciendo es que es un escollo para la aplicación de la políticas neoliberales que usted apoya…Pero en ningún momento ha señalado, desde su punto de vista, cuales son los justificativos para hacerle juicio político…

ALJ- ¿Usted sabe lo que es un juicio político? ¿Sabe cual es la diferencia entre un juicio político y uno jurídico? En el jurídico uno tiene que ser un delincuente, un homicida, se tiene que pillar que mató a alguien, un juicio político, son 30 senadores y 43 diputados que dicen que esto ya no anda mas, que no funciona, ¡así de fácil es! Discúlpeme…

ML- Pero tiene que haber una razón, ¿Usted podría enunciar cuales son las razones?

ALJ- La primera razón es que este pobre país no tiene ningún cambio y con este señor posiblemente vamos a pasar a una involución en vez de a una revolución, este señor lo que quiere es liquidar los partidos, darle sueldo a las organizaciones sociales. Lo que quiere es presentar como una panacea al socialismo del siglo XXI y para la gran mayoría en la Cámara de Diputados y en la Cámara de Senadores que somos representantes elegidos, no es así. Nosotros tenemos que hacer lo contrario a todo eso.
A nosotros no nos está gustando lo que está pasando en Bolivia ni en Venezuela y tampoco en la Argentina…vamos a ser honestos. Menos que menos en Nicaragua, menos que menos en Nicaragua, verdad, no nos parece. A lo mejor estamos equivocados, pero los índices económicos de Bolivia y de Venezuela están mucho peor que antes, entonces lo que nosotros lo que queremos es evitar eso, porque acá la pobreza es extrema, tenemos que sacar este país adelante. Tenemos que lograr que haya industrias, inversiones, que suba la economía, democratizar, abrir el país y este señor quiere todo lo contrario…

ML-¿En que países de Latinoamérica esos planes económicos de orientación liberal disminuyeron la pobreza?

ALJ- En Chile ¿Qué le parece? ¿No está de acuerdo conmigo? O usted cree que los socialistas en Chile son los que hicieron crecer la economía, no han cambiado, ni siquiera el código laboral chileno. El código laboral chileno, es todavía el código de Pinochet ¡que le parece!

ML- ¿A usted le parece positivo esto?

ALJ- ¡Qué le parece! Chile es el ejemplo de progreso. Porque hay menos pobres, la gente trabaja, hay satisfacción, hay democracia…ya ve.

ML- Me llama la atención senador, que usted no haya mencionado la conducta personal del presidente Lugo y se lo pregunto porque soy mujer.

ALJ- Mire, honestamente le digo que soy muy práctico y muy sincero. Si Lugo hubiera tenido esa conducta moral de esa forma pero hubiera hecho reformas que hubieran retornado como le retornaron a Chile…así de fácil es.

ML- Ah! No tengo más preguntas. Muchas gracias.

EA- Que tenga buenas tardes senador.

ALJ- Muchas gracias, hasta luego.

PB- Estuvimos hablando con el Alfredo Luis Jaeggli, senador liberal presidente de la comisión de hacienda y de la bicameral de presupuesto que de alguna manera ratifica los rumores que están circulando de un juicio político en contra del presidente Fernando Lugo y de una destitución a la hondureña -como se está comenzando a utilizar- pensando en un golpe de Estado que no es encabezado por los militares sino que está siendo llevado adelante por los propios parlamentarios. Darle un viso de cierta constitucionalidad donde después hay que discutir si es legal, si no es legal, cómo se hizo, pero a la larga, tomando el ejemplo de Honduras, el golpe se mantiene y el destituido no puede volver al poder

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Entre la alegría y el miedo

Brieger- Próximamente en Acción

A la gente le gusta fabricar mitos. Uno de ellos es que los uruguayos son mucho más “democráticos y civilizados” que los argentinos, y que sus diferencias políticas las zanjan dialogando. Supuestamente no se comportarían como enemigos que buscan destrozarse. Este mito está muy difundido a ambas márgenes del Río de la Plata. Las recientes elecciones demostraron que no es más que un mito. El eje de la campaña electoral de la derecha uruguaya fue provocar el miedo ante un eventual triunfo de José Mujica. Su principal aviso televisivo con música tremendista mostraba a muchos uruguayos diciendo “no lo voy a votar” (a Mujica) y cerraba con un niño atemorizado preguntándole a su madre si lo iba a votar, casi como diciéndole que si lo hacía, se venía el fin del mundo. Sólo una mujer planteaba algo positivo y decía “yo voto vivir en paz”, un claro mensaje de que el voto por el Frente Amplio era un voto por la guerra. ¿Acaso el antónimo por naturaleza de la palabra “paz” no es la palabra “guerra”?
También trataron de asustar con la palabra “tupamaro”, igual que la mayoría de los medios de comunicación latinoamericanos que apoyaban a la derecha, pero esa definición política ya no asusta a nadie Hace más de veinticinco años que los Tupamaros están integrados al sistema político parlamentario y ni sueñan con retomar las armas.
La contracara del miedo fue la campaña del Mujica. A ritmo de murga y el famoso tema “A Don José” de Los Olimareños –una especie de himno popular uruguayo- la publicidad del “Pepe” rebosaba alegría. La gente aparecía sonriendo con ganas y Mujica fue presentado como una persona común y corriente; “como vos”.
Blancos y Colorados gobernaron el Uruguay desde que se tenga memoria y no dejarán de apelar al miedo ni se quedarán de brazos cruzados ante cualquier medida que intente tomar Mujica que afecte los intereses de las clases dominantes. El ex presidente Julio María Sanguinetti, presentado como el adalid de la democracia, ya adelantó que “Mujica no ofrece garantías de un gobierno democrático”. ¿Qué habrá querido insinuar?

viernes, 2 de octubre de 2009

Brieger- La política exterior en la era Kirchner

El siguiente texto fue presentado en el seminario “Politica externas dos governos progresistas do Cone Sul: convergencias e desafios”. Organizado por la Fundación Friedrich Ebert, Sao Paulo, 29-30 de septiembre 2009.

La política exterior de la era Kirchner
Por Pedro Brieger


1) INTRODUCCION

En las elecciones del 27 de abril de 2003 el Frente para la Victoria liderado por Néstor Kirchner obtuvo el 22 por ciento de los votos detrás del ex presidente Carlos Menem que obtuvo el 24 por ciento. Ambos candidatos debían participar de una segunda vuelta electoral pero Menem decidió retirarse, dejando que Kirchner asumiera automáticamente, aunque con el porcentaje de votos más bajo de la historia argentina.
Después de gobernar durante más de diez años Santa Cruz, la segunda provincia argentina en tamaño, pero una de las menos pobladas con apenas 240 mil habitantes, Néstor Kirchner se convirtió en el 54 presidente de la Argentina. Desconocido para la mayoría de los argentinos Kirchner le cambió el rumbo al país después de diez años de menemismo (1989-1999), una profunda crisis política y económica que provocó un estallido social y la renuncia del presidente De la Rúa (2001), y un breve interinato de Eduardo Duhalde elegido por la Asamblea Legislativa (enero 2002-mayo 2003).
Para analizar la política exterior de la era Kirchner que comenzó en mayo de 2003 y continúa con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner desde el 10 de diciembre de 2007, hay que tomar en cuenta los intereses políticos, económicos y geoestratégicos del país en un contexto internacional y regional en constante movimiento.
Es imposible en el contexto de un trabajo de análisis y reflexión repasar todas las votaciones e intervenciones argentinas en los diferentes foros u organismos internacionales. Nuestro objetivo es tomar algunos de los hechos más relevantes y analizarlos para poder contribuir a un debate sobre la inserción de la Argentina en América Latina y el mundo. Esto permitirá conocer las políticas que son convergentes y divergentes respecto de los otros países de la región y se podrá realizar un intento de articular políticas conjuntas, siendo conscientes de las diferencias que han existido en el pasado y que aún subsisten con los otros gobiernos denominados “progresistas”.

2) EL CONSENSO DE WASHINGTON: FIN DE UNA ETAPA

Al asumir Néstor Kirchner se encontró con un panorama muy diferente a la década del noventa marcada por el fin del mundo bipolar y la consolidación de Estados Unidos como única e indiscutida superpotencia. En esos años George Bush (p) hablaba de un Nuevo Orden Internacional que surgiría después de la Guerra del Golfo de febrero 1991 y se discutían las teorías de Francis Fukuyama sobre el “fin de la historia” y las de Samuel Huntington sobre “el choque de civilizaciones”.
Kirchner asumió menos de dos años después del atentado a las Torres Gemelas cuando Estados Unidos ya había invadido Afganistán e Irak y cuando las críticas hacia la política exterior de George Bush (h) estaban en su punto más alto.
La política exterior es la combinación de un conjunto de factores que van desde lo económico, lo histórico, lo regional y lo político. El reclamo por la soberanía de las islas Malvinas es histórico y todos los gobiernos democráticos lo han tenido en su agenda de negociación. China se ha convertido en el segundo destino de las exportaciones argentinas después de Brasil , pero eso no implica que exista una política preferencial hacia ese país ni hacia otras regiones con la cuales hay vínculos de primer nivel, como algunos países europeos o del mundo árabe. Estados Unidos y Latinoamérica siguen siendo los ejes de la política exterior. Estados Unidos, porque al ser la primera potencia mundial tiene influencia sobre cualquier decisión económica y política que tome la Argentina, y Latinoamérica, porque es el ámbito natural de inserción. Las transformaciones en América Latina y la relación con Estados Unidos son las que han sufrido más cambios y exigen un análisis que obliga a un desafío intelectual y político que excede las relaciones comerciales con cualquier país. No ha habido grandes cambios ni decisiones estratégicas en la relación con Europa, Asia y África, entre otros motivos, porque no ha habido nuevos desafíos políticos en esas regiones de la magnitud que existen en América Latina, que además es la zona de influencia directa de los Estados Unidos. Se podría señalar el acercamiento a la llamada corriente de la “Tercera Vía” y la participación en sus seminarios y eventos internacionales como una muestra abierta de acercamiento a sectores progresistas europeos aunque dependiendo siempre de las iniciativas de los fundadores e impulsores de esta corriente que no terminó de instalarse como una alternativa ni siquiera en Europa.
Por esta razón la política y la economía argentina están atravesadas por la relación con Estados Unidos y América Latina con importantes cambios y retos, en particular después de la década de los noventa y la aplicación de las teorías neoliberales. Es preciso recordar que el neoliberalismo, desde una posición marginal y minoritaria logró convertirse en doctrina hegemónica con la apreciable participación de los medios masivos de difusión. El ascenso de las ideas neoliberales no fue la consecuencia del fracaso de los proyectos llamados “populistas” o “estatistas” castigados por el voto popular, ya que las experiencias de gobiernos populares de los años setenta fueron abortadas por golpes de Estado.
En los años noventa se impusieron los postulados del llamado Consenso de Washington cuyos ejes sostenían que todo lo público es ineficiente, que el Estado es intrínsecamente perverso, que la única manera para que las empresas de servicios funcionen es privatizándolas, que así se reducirán gastos y se eliminará la corrupción; la necesidad de achicar el Estado, bajar el gasto público, abrir los mercados, incrementar la producción de artículos destinados a la exportación, flexibilizar y “modernizar” los mercados laborales, quebrar el poder de los sindicatos supuestamente interesados solamente en enriquecer a sus cúpulas, y reducir los gastos sociales, entre tantos otros postulados.
Para implementar las profundas reformas planteadas los diferentes gobiernos recibieron el aval de los principales organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, cuyos funcionarios surcaron Latinoamérica llevando las recetas bajo el brazo. Cual dogma religioso e incuestionable se le ofrecía el mismo modelo a todos los países: apertura, privatizaciones –aún de las empresas públicas rentables–, achicamiento del Estado, etc. En el año 2000 Joseph Stiglitz –todavía vicepresidente del Banco Mundial- decía que “oficialmente por supuesto el FMI no “impone” nada. “Negocia” las condiciones para otorgar ayuda (...) Yo sé de un desafortunado incidente donde un equipo del FMI copió gran parte de un texto de un informe de un país y se lo ofreció a otro dejando el nombre del país original en algunas partes del texto.”
La década del ochenta es recordada como “la década pérdida”. En 2001, analizando al proyecto económico-ideológico que imperó en América Latina en los años noventa y cuyo discurso prometía el acceso a lo que se dio en llamar “Primer Mundo”, decíamos que esa década bien podía ser definida como “la década del mito neoliberal”.

3) LOS CAMBIOS EN EL CONTEXTO REGIONAL

Para comprender la política exterior argentina de la era Kirchner (2003-2009) hay que tomar en cuenta los cambios sucedidos en América Latina en dicho período. En una amplia gama de países han accedido al gobierno partidos y movimientos que expresan una corriente de pensamiento y acción sumamente heterogéneo y difícil de definir aunque por lo general se utiliza la definición “gobiernos progresistas”. La enunciación es complicada pues muchos de estos gobiernos combinan una retórica de oposición al neoliberalismo con la continuidad de políticas económicas neoliberales heredadas y que no han sido desmontadas. Algunos gobiernos y presidentes se definen como socialistas en sus diversas variantes, otros se identifican con la palabra izquierda o centroizquierda, mientras están los que responden a sus historias particulares y le escapan a los encasillamientos. Se puede decir que América Latina ha comenzado el siglo XXI con un conjunto de países que está tratando de superar el “corsé” de las políticas neoliberales heredadas.
El gobierno de Néstor Kirchner es parte de esta corriente regional que estuvo marcada por el contexto de estallidos sociales como los sucedidos en Argentina (diciembre 2001) Bolivia (octubre 2003) Ecuador (abril 2005), el ascenso de nuevos actores (Morales, Correa, Lula) y en el marco de una red de alianzas regionales para reposicionarse en el escenario mundial.
Tomando en cuenta que la mayoría de los sistemas políticos en la región es presidencial no sorprende ver que en casi todos los países donde se están tratando de impulsar cambios existe una fuerte tensión entre los parlamentos, las regiones y la figura del presidente, alrededor de la cual se construyeron los triunfos electorales. Esto también demuestra el poder real que ostentan los partidos a nivel local y regional, que una elección nacional no necesariamente erosiona. En este contexto, triunfar en los sufragios no implica –per sé- la posibilidad de transformaciones en un país y –mucho menos- si trata de que éstas sean radicales y estructurales. La legitimidad de las urnas puede ser socavada día a día por la oposición, cuyo fin último es retornar al poder lo antes posible. Es así que se traban las leyes en el parlamento, el aparato burocrático impide implementar reformas y –si es necesario- se puede apelar a las movilizaciones para “demostrar” la ineficiencia del nuevo gobierno y su incapacidad para manejar la economía, y por ende el país. Su conocimiento y experiencia del juego político además les permite reciclar y “reinventar” reivindicaciones legítimas como las demandas autonómicas en Bolivia, Venezuela y Ecuador.
Si bien no se puede tomar la revuelta del 19 y 20 de diciembre de 2001 como el momento del cambio regional, no es menos cierto que el impacto que tuvieron los hechos argentinos en toda América Latina excedió las múltiples y a veces confusas reivindicaciones de los propios protagonistas.
Al momento de asumir Néstor Kirchner la presidencia en mayo 2003 el panorama político ya estaba en un proceso de cambio acelerado con un reclamo de redefiniciones también en la política exterior.
Existe hoy una gran dificultad para definir los cambios en América Latina y a los diferentes gobiernos que conforman esta heterogénea corriente denominada “progresista”. La búsqueda de las categorías adecuadas es parte del desafío intelectual de este momento histórico e incluye una amplia y variada gama de definiciones que contemplan todas las transformaciones en la región, dentro de las cuales incluso es posible encontrar los planteos de John Holloway de cambiar el mundo sin tomar el poder, fruto de su reflexión sobre la experiencia zapatista.
En este desafío, y para no utilizar definiciones que terminen encasillando a gobiernos que han demostrado ser muy versátiles, consideramos que se pueden plantear la existencia de tres vertientes. La primera se caracteriza por “movilizar y refundar. Es el camino elegido por Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa que –apenas llegados al poder- manifestaron su intención de refundar sus países sobre nuevas bases materiales y sociales. Para tal fin, en vez de negociar con los viejos partidos corruptos y desprestigiados aprovecharon el triunfo inicial para legitimar su poder una y otra vez por medio de las urnas. Las convocatorias a referéndum para impulsar Asambleas Constituyentes buscaban –entre otros objetivos- cambiar la relación de fuerzas desfavorable en los parlamentos existentes ya que no habían obtenido una mayoría parlamentaria. Además, impulsaron con la participación ciudadana nuevas constituciones que dejaran atrás la lógica neoliberal impuesta por los gobiernos anteriores. La segunda se caracteriza por “pactar y negociar” y su principal exponente es Brasil. Se basa en el tejido de alianzas pragmáticas con los diferentes partidos políticos que representan a las clases dominantes para garantizar una relativa estabilidad de gobierno. Cuando Luiz Inácio Lula da Silva ganó las elecciones en 2002 el Partido de los Trabajadores (PT) apenas obtuvo 91 diputados (sobre 513) y 12 senadores (sobre 81). A nivel de los Estados consiguió elegir tres gobernadores (sobre 27) perdiendo San Pablo y Porto Alegre, dos ciudades emblemáticas en un contexto donde lo local cada vez cobra mayor fuerza ya que la población no mira solamente al poder central para reclamar o exigir mejoras en la vida cotidiana. En la tercera vertiente, más heterogénea dentro de la heterogeneidad, se inscriben los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. También se puede incluir al Frente Amplio en Uruguay, la Concertación en Chile y otros que –cada uno con sus particularidades- oscilan entre posturas de negociación y otras de confrontación, pero que –claramente- se distinguen de las dos vertientes anteriores.

4) DE LAS RELACIONES CARNALES A UN MUNDO MULTIPOLAR

El ex presidente Néstor Kirchner pertenece a un movimiento histórico como el peronismo que tiene la particularidad de poder contener en su seno corrientes ideológicas contrapuestas que incluso apelaron a las armas para dirimir sus diferencias. Fue su líder, Juan Domingo Perón, quien popularizara la frase “La Tercera Posición” para marcar equidistancia entre los dos bloques enfrentados durante la Guerra Fría. El derrocamiento de Perón en 1955 y su largo exilio hasta 1973 impidieron que la Argentina se incorporara como miembro pleno antes de 1973 al Movimiento de Países No Alineados. Por esta razón resalta el hecho de que un presidente peronista, Carlos Menem (1989-1999) retirara a la Argentina de dicho movimiento en 1991. Fue también Menem quien desmanteló proyectos nucleares y se alineó con los Estados Unidos en lo que su canciller, Guido Di Tella, definió como “relaciones carnales”. Sustentado en la teoría del “realismo periférico” -elaborada por su asesor, el politólogo Carlos Escudé- el eje de la política exterior se basó en el beneficio que podía obtener la Argentina de su vinculación con los Estados Unidos y los organismos financieros internacionales. A grandes rasgos esta política no sufrió cambios durante la breve gestión del presidente Fernando de la Rua (1999-2001).
Néstor Kirchner asumió como presidente en mayo de 2003 con una larga historia de contradicciones y vaivenes de su propio movimiento político y en particular condicionado por la política de alineamiento casi automático con Estados Unidos. Sin embargo, contó con el antecedente directo de la presidencia interina de Eduardo Duhalde que tomó dos decisiones importantes en política exterior durante su corto mandato. Por un lado, se opuso inmediatamente al golpe de Estado en Venezuela (abril 2002) y por el otro, no apoyó la invasión de Estados Unidos a Irak (marzo 2003) tomando distancia de la Casa Blanca. Este segundo hecho contrastó claramente con el orgulloso y declamativo apoyo dado por Carlos Menem a la guerra en Irak en 1991 cuando envió naves al Golfo arábigo-pérsico. Sólo la Argentina y Honduras participaron de la coalición que recibió el nombre de “Fuerzas Aliadas” y el principal argumento del gobierno fue que ayudaría a establecer un vínculo más intenso con los Estados Unidos. El entonces canciller Domingo Cavallo (futuro ministro de economía) argumentó que si no se enviaban las tropas la Argentina se vería azotada por las plagas del “retroceso, atraso, aislamiento” y Carlos Menem aseguró que sería el ingreso al denominado “Primer Mundo”.
En su primer discurso ante la Asamblea Legislativa Néstor Kirchner afirmó
que la Argentina debía estar abierta al mundo, pero de una manera realista
y que no debían esperarse “alineamientos automáticos sino relaciones serias, maduras y racionales” en una política mundial de multilateralidad. A su vez, resaltó que la prioridad en política exterior sería la “construcción de una América Latina políticamente estable, próspera, unida, con bases en los ideales de democracia y de justicia social”. Planteó también una “relación seria, amplia y madura con los Estados Unidos de América y los Estados que componen la Unión Europea”, la obtención de consenso en ámbitos como Naciones Unidas y –por supuesto- el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas resaltando que él provenía del “sur de la Patria, de la tierra de la cultura malvinera y de los hielos continentales”. Tampoco quedó fuera de su discurso “la lucha contra el terrorismo internacional, que tan profundas y horribles huellas ha dejado en la memoria del pueblo argentino”.
Aunque al momento de asumir la presidencia Néstor Kirchner era un desconocido para gran parte de los argentinos, los tópicos abordados en el su primer discurso mostraban una continuidad respecto de la corta gestión de Eduardo Duhalde y un principio de ruptura con la política de Carlos Menem. La falta de conocimiento de su persona implicaba también un misterio respecto de las decisiones que tomaría en política exterior. Por otra parte, accedió al poder ejecutivo acompañado de un conjunto de personas que tampoco tenían definiciones demasiado conocidas en el tema.
Un ejemplo sirve para ilustrar lo antedicho. Al poco tiempo de asumir Kirchner la presidencia recibió en audiencia a un conjunto de movimientos sociales que se oponían al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) impulsado por Estados Unidos. Según los testimonios de varios de los presentes en la reunión el presidente sabía muy poco sobre el tema y no tenía una posición tomada, siendo que sus antecesores (Menem, de la Rúa y Duhalde) habían negociado la conformación del ALCA con la Argentina como miembro pleno. Hay que tomar en cuenta que el ALCA fue el proyecto más importante y ambicioso de los últimos años de los Estados Unidos a nivel continental y que su fracaso se debió, entre otros motivos, también al posterior rechazo del gobierno argentino del propio Néstor Kirchner. De todas maneras, antes de su primer viaje a Estados Unidos para encontrarse con George Bush el ministro del interior Aníbal Fernández afirmó que la posición argentina podría tener una definición de “no alineamiento automático” sin que esto significara “desalineamiento automático”

5) ESTADOS UNIDOS Y AMERICA LATINA

En los últimos años se ha generalizado la visión de que América Latina no está en los planes de la Casa Blanca porque el Medio Oriente y el mundo islámico se habrían convertido en el eje central de su política exterior. Algunos incluso sostienen que no está entre sus prioridades y que esto se puede comprobar porque ya no organiza golpes de Estado, como si fuera la única forma de intervención política.
Es inobjetable que en las campañas electorales hay muy pocas referencias de republicanos y demócratas sobre Latinoamérica (salvo Cuba) y sólo se escuchan algunas frases generales de compromiso. Sin embargo, suena ingenuo (o interesado) afirmar que Estados Unidos “se olvida” de América Latina. La región sigue siendo fundamental y todavía es considerada su “patio trasero” (backyard), palabras textuales utilizadas por el director de la CIA en 2005, Porter Goss, en una audiencia del senado estadounidense.
Los datos demuestran que esta visión contrasta con la realidad. Según números oficiales del Departamento de Estado en 2004 el comercio de Estados Unidos en la región excedió los 445.000 millones de dólares, y las inversiones superaron los 300.000 millones de dólares. Un informe de la CEPAL de 2004 señalaba que entre las 50 principales empresas transnacionales no financieras del mundo, según ventas consolidadas, que tenían presencia en América Latina, 22 eran estadounidenses. Y entre las “top ten”, aparecían cinco: General Motors (1), WalMart (3), Bunge (6), Ford Motor (9) y Delphi (10).
En 1994 la Casa Blanca lanzó uno de sus proyectos más ambiciosos para todo el continente: el Área de Libre Comercio de las Ameritas (ALCA). Su abandono no fue por falta de voluntad sino por el rechazo que provocó en varios países de la región, y en particular el MERCOSUR. Promovido por los demócratas y continuado por los republicanos este proyecto estratégico surgió para afianzar un proceso de integración basado en el famoso “Consenso de Washington” en la década que la inmensa mayoría de los presidentes implementaron políticas neoliberales, y para que el intercambio comercial favoreciera de manera clara a las empresas estadounidenses.
En Abril de 2002 un golpe de Estado derrocó por 48 hs. a Hugo Chávez en Venezuela. El golpe contó con la colaboración y apoyo directo del Departamento de Estado que financió –y continúa financiando- por diferentes vías a numerosas organizaciones de la oposición venezolana.
No es por retórica “setentista” que durante la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago en 2009 varios presidentes se hayan referido a la injerencia de la Casa Blanca en los asuntos internos de diferentes países. Más de un embajador norteamericano ha intervenido abiertamente en procesos electorales (como en Nicaragua para evitar el triunfo de Daniel Ortega) y en algunos casos la embajada de los Estados Unidos es considerada un factor de poder real y público. En Bolivia el embajador Manuel Rocha en 2002 vinculó a Evo Morales con el narcotráfico y amenazó con retirar las inversiones y frenar las exportaciones del gas y de la industria textil para impedir su triunfo en las elecciones de ese año.
Aunque no figure en la primera plana de los periódicos, embajadores, congresistas y empresarios norteamericanos han recorrido la región con la intención de lograr que todos los países de América Latina firmen Tratados de Libre Comercio (TLC) bilaterales que favorezcan a sus empresas o productores. Carlos Mesa, en el corto período que estuvo como presidente de Bolivia lo conoció en carne propia. Las presiones para que Pacific LNG obtuviera la concesión exclusiva del gas boliviano fueron tan grandes que incluso un documento confidencial del Banco Mundial fechado el 8 de enero de 2004 amenazaba con reducir a un tercio la ayuda del organismo a Bolivia si el gobierno decidía que el destino del gas no fuera Estados Unidos.
La intervención de Estados Unidos en los años noventa en Haití fue clave para el derrocamiento y posterior regreso del presidente Jean Bertrand Aristide. Depuesto nuevamente en 2004 fue llevado en un avión norteamericano al Africa. Desde entonces en Haití hay una fuerza multinacional compuesta por varios países latinoamericanos –también la Argentina- que respondió al llamado de la Casa Blanca y que todavía impide el regreso de Aristide.
Uno podría sumar a la lista el Plan Colombia (también ideado en Washington) que ha convertido a ese país en uno de los cinco principales receptores de ayuda monetaria de la primera potencia mundial; o la preocupación norteamericana por las inversiones chinas en Panamá, un sitio estratégico durante todo el siglo XX para Estados Unidos, que tampoco abandonó la idea de construir otro canal interoceánico en Nicaragua. O la llamada “Triple Frontera” y las presiones a Brasil, Paraguay y Argentina por militarizar la zona conocida también por sus reservorios de agua del Acuífero Guaraní. Tampoco hay que menoscabar el impacto que produce el informe anual del Departamento de Estado que identifica a los países productores de droga y se usa políticamente, o las presiones por evitar el desarrollo de medicamentos genéricos porque afecta a las grandes multinacionales de la industria farmacéutica. O las trabas impuestas a diversos productos (como el camarón panameño o el atún mexicano) que intentan acceder el mercado estadounidense porque en su caza “depredan el medio ambiente”, ni la batalla en Naciones Unidas para evitar el ingreso de Venezuela al Consejo de Seguridad o las trece bases militares en la región. Estos, y otros temas que se podrían mencionar, demuestran cabalmente que a Estados Unidos sí le importa América Latina, y que la región no ocupa un lugar marginal en su política exterior.

6) ARGENTINA Y ESTADOS UNIDOS

Por la relación histórica de Estados Unidos con América Latina desde la doctrina Monroe hasta nuestros días no se puede dejar de destacar de qué manera la toma de posiciones sobre casi cualquier tema político y económico influye en la relación que se establece entre cada país (en este caso la Argentina) y la primera potencia mundial. Desde un viaje presidencial a Cuba hasta la negociación con los organismos financieros internacionales, pasando por la intención de producir medicamentos genéricos o la lucha contra el tráfico de drogas, siempre se está pendiente de lo que dirá la Casa Blanca. Claro que hay una diferencia sustancial entre la política de “relaciones carnales” durante el menemismo y las duras declaraciones del canciller Rafael Bielsa cuando dijera “estamos hartos de (Roger) Noriega y sus intromisiones en la política argentina como si fuéramos el patio trasero”, después de que éste opinara sobre un hecho político menor.
La relación con Cuba es un ejemplo de esto. Para la asunción de Néstor Kirchner estuvo Fidel Castro y fue invitado a disertar en un auditorio de la Facultad de Derecho de Buenos Aires. Por falta de espacio terminó siendo un acto político frente a la Universidad con discursos del mismo Fidel Castro y Hugo Chávez, siendo ellos los únicos presidentes que se dirigieron a los argentinos. Y cuando el canciller Bielsa viajó a La Habana para acompañar al nuevo embajador después de que la embajada estuviera vacante por largo tiempo Noriega criticó públicamente la decisión del canciller de no mantener reuniones con miembros de la oposición y se manifestó “desilusionado”.
La relación del gobierno de Néstor Kirchner con Estados Unidos estuvo marcada desde un comienzo por la tensión existente en el rubro económico, la salida de la convertibilidad peso-dólar y la crisis económica de 2001 como condicionante de la relación con los organismos financieros internacionales en los cuales Estados Unidos tiene una posición determinante. De hecho, la decisión de pagarle anticipadamente 9.500 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional para dejar de estar tutelado por el organismo fue polémico y tuvo múltiples interpretaciones porque el histórico endeudamiento condiciona la política económica del país. La gran pregunta es determinar cuánta autonomía ganó el gobierno con la decisión en su relación con el FMI y los organismos internacionales siendo que muchos economistas –como Eduardo Curia- afirman que “la estrategia de crecimiento de la Argentina contrasta con la del Fondo”. Pero la estrategia económica tuvo también elementos políticos de marcar independencia, no sólo respecto de los organismos internacionales sino también de Estados Unidos que siempre ha utilizado estos organismos como medio de presión política.
Esto quiere decir que existe un discurso cambiante y contradictorio hacia Estados Unidos, con gestos y declaraciones que pueden ser interpretados como de subordinación a la primera potencia mundial (tema terrorismo) y otros de abierta confrontación (votaciones sobre Cuba).

7) LA CUMBRE DE LAS AMERICAS 2005

La política del gobierno de Kirchner no tuvo características de confrontación directa hasta la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata en noviembre de 2005, una cumbre estratégica para Estados Unidos. Varios funcionarios de primera línea del Departamento de Estado salieron de gira y publicaron artículos explicando la importancia de la cumbre de Mar del Plata que debía ratificar la alianza con Estados Unidos y rubricar el ALCA, no solamente por su aspecto económico sino también para evitar cambios políticos en el continente. Eran conscientes de que la oposición al ALCA crecía, el MERCOSUR se reforzaba y que Hugo Chávez asumía un rol de liderazgo impensado unos años atrás. A pesar de las recomendaciones del Wall Street Journal de que Bush debía recostarse en sus principales aliados (Colombia y México) ambos países pasaron casi inadvertidos en la Cumbre y sus presidentes (Álvaro Uribe y Vicente Fox) fueron incapaces de ofrecer un discurso alternativo. En esa época el presidente George Bush parecía buscar denodadamente algún presidente latinoamericano dispuesto a contrarrestar la influencia de Chávez en un continente cada vez más gobernado por presidentes que tomaban distancia de Washington y que –aún sin identificarse con la propuesta de “socialismo del siglo XXI” de Chávez- estrechaban sus vínculos con Caracas.
La Casa Blanca tenía que cambiar la estrategia: dividir -¿y porque no?- quebrar el MERCOSUR. Pocos días antes de comenzada la gira de Bush, y cuando circulaban con fuerza los rumores sobre un posible abandono uruguayo del MERCOSUR, Lula decidió visitar a Tabaré Vázquez en un claro gesto hacia el bloque y hacia Washington. En un intento por no quedar al margen, el embajador de la Casa Blanca en Brasil, Clifford Sobel, “contribuyó” al debate. En una entrevista publicada por la influyente revista económica Exame dijo: “el MERCOSUR fue importante para Brasil y tiene oportunidad de hacer mucho más, incluyendo una profundización de los vínculos comerciales con Estados Unidos. No es una cuestión de ideología. Es cuestión de obtener resultados".
El gobierno de Néstor Kirchner fue clave para impedir la concreción del ALCA en la Cumbre de Mar del Plata. En una jugada osada como país organizador, y de manera extraoficial, a través de movimientos sociales aliados, alentó que se desarrollaran manifestaciones callejeras contra el ALCA y fue fundamental para la organización de un acto público en un estadio con miles de personas que llegaron desde distintos puntos del país para repudiar la presencia del presidente de los Estados Unidos. El presidente Kirchner no participó de la paralela Cumbre de los Pueblos, no caminó en las calles junto a los movimientos sociales y tampoco se hizo presente en el gran acto donde el principal orador fue el presidente de Venezuela Hugo Chávez, secundado por Evo Morales en su condición de líder cocalero. Allí Chávez afirmó que en Mar del Plata estaban enterrando al ALCA. Formalmente el gobierno no tenía ninguna participación en las movilizaciones contra el ALCA. Sin embargo, era vox populi que detrás de ellas estaba la aprobación de Néstor Kirchner. Cuesta encontrar antecedentes de un gobierno que le ceda una tribuna pública al presidente de otro país para que éste lleve adelante un discurso contra un tercer país, en este caso, Estados Unidos. Salvando todas las distancias uno podría remontarse a la visita del presidente John F. Kennedy a Berlín occidental donde, desde una tarima cerca del muro que dividía la ciudad- pronunció su famosa frase “yo soy berlinés” frente a miles de personas que lo vitoreaban. En Mar del Plata Chávez dejó para la historia la frase “ALCA, al carajo” y “los pueblos de América enterramos al ALCA”. En la Cumbre los cuatro países del MERCOSUR, junto a Venezuela, impidieron que se implementara el ALCA que –desde ese momento- fue languideciendo.
Después de la Cumbre en la influyente revista Foreign Affairs se preguntaron si Washington estaba perdiendo a América Latina. Al poco tiempo el MERCOSUR incorporó a Venezuela y después le abrió las puertas a Evo Morales ya como presidente en Bolivia, e invitó –ni más ni menos- a Fidel Castro a su reunión de Córdoba en julio 2006.

8) LA TRIPLE FRONTERA

Desde la aparición de Al Qaeda, y muy especialmente después del 11 de septiembre, el gobierno de George Bush utilizó la amenaza -real o imaginaria- de la presencia de Al Qaeda en América Latina para sumar a los gobiernos latinoamericanos a su lucha contra lo que denominó “el terrorismo global”. El Departamento de Estado centró su atención en la frontera común de Paraguay, Brasil y Argentina, más conocida como “la Triple Frontera”. Después de los atentados terroristas contra la Embajada de Israel en Argentina en 1992 y el edificio central de la comunidad judía (AMIA) en 1994, desde la Casa Blanca se sostiene que es el centro del extremismo islámico en América Latina.
En julio de 2005 en el diario El País de Colombia se aseguraba que es el lugar “que despierta las mayores preocupaciones para los estrategas norteamericanos y los gobiernos de la región, especialmente a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001.” En el artículo también se señalaba un elemento importante para comprender el interés de la Casa Blanca en la zona: “allí se encuentran las famosas cataratas del Iguazú en medio de una fabulosa vegetación, con una de las reservas acuíferas más importantes del planeta”. Es importante remarcar que los gobiernos de los tres países que comparten la “Triple Frontera” siempre han negado la presencia de grupos terroristas. El ministro de Defensa de Brasil en 2004, José Viegas Filho, afirmó de manera contundente que “no hubo, no ha habido ni hay indicios de actividad terrorista” en la región. Mientras fue canciller Rafael Bielsa siempre lo negó; y la canciller paraguaya, Leila Rachid, dijo en marzo de 2004 que no se podía satanizar la zona y pensar que desde allí se exporta el terrorismo a todo el mundo.
Ningún organismo internacional, ningún medio de comunicación, y ni siquiera alguna dependencia del gobierno de Estados Unidos, ha encontrado una sola prueba de la presencia de grupos islámicos vinculados a algún acto terrorista. A pesar de conocer estos datos después del atentado del 11 de septiembre Estados Unidos evaluó bombardear la Triple Frontera de manera unilateral y sin buscar la aprobación de Naciones Unidas para tal efecto. La comisión nacional sobre los ataques terroristas creada por el Congreso, y con la firma del presidente George Bush, preparó en 2002 un extenso informe respecto de las circunstancias que provocaron los ataques del martes 11 incluyendo la posibilidad de una pronta respuesta. Al final del documento, perdido entre las notas a pie de página, se cita un memorando secreto redactado por el subsecretario de Defensa, Douglas Feith, dirigido al secretario de Defensa Donald Rumsfeld, con fecha del 20 de septiembre. Allí se sugiere “golpear a los terroristas primero fuera del Medio Oriente, tal vez seleccionando de manera deliberada un objetivo que no estuviera ligado a Al Qaeda, como lo era Irak. Dado que los ataques de Estados Unidos se esperarían en Afganistán, un ataque en Sud América o el sudeste asiático sería una sorpresa para los terroristas” .
A pesar de que los gobiernos del MERCOSUR han negado la presencia de terroristas, en diciembre de 2003 por iniciativa de Washington se encontraron en Asunción delegaciones oficiales de los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Estados Unidos, en el marco del llamado Grupo de 3 + 1 sobre la seguridad en el área de la Triple Frontera impuesto por la Casa Blanca, y analizaron acciones preventivas contra el terrorismo. Allí, Leila Rachid expuso que “la lucha contra el terrorismo es el primer gran test que impone el siglo XXI”.
A comienzos de 2004, J. Cofer Black, el oficial más importante de contra-terrorismo del Departamento de Estado habló en el Comité Interamericano contra el Terrorismo de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre las posibles amenazas en la región y afirmó que grupos como HAMAS y el Hezbolá habían llegado a la Triple Frontera para recaudar fondos y distribuir propaganda. Aunque él no pudo confirmar la presencia de Al Qaeda en América Latina dijo que siempre estaba “buscando extender sus tentáculos”.
Existe una llamativa contradicción entre la insistencia de los Estados Unidos en que la Triple Frontera es un lugar desde el cual se fomentaría el terrorismo y la postura de la cancillería argentina (y de Paraguay y Brasil) aunque esto no ha provocado ningún conflicto entre ambos países.

9) ARGENTINA Y AMERICA LATINA

Como ya hemos señalado el cambiante contexto regional fue fundamental para ir moldeando la política exterior de Néstor Kirchner que había expresado en su primer discurso que “el MERCOSUR y la integración latinoamericana, deben ser parte de un verdadero proyecto político regional y nuestra alianza estratégica con el MERCOSUR, que debe profundizase hacia otros aspectos institucionales que deben acompañar la integración económica, y ampliarse abarcando a nuevos miembros latinoamericano, se ubicará entre los primeros puntos de nuestra agenda regional”.
Cuando Kirchner asumió la presidencia en América Latina encontró un panorama regional en franca mutación. Hugo Chávez era el único presidente de esta amplia corriente “progresista” -que ya llevaba unos años en el poder y había convivido con Carlos Menem y Alberto Fujimori, dos de los principales impulsores de las políticas neoliberales en la región en un contexto ampliamente desfavorable para desarrollar políticas progresistas a nivel continental. Ricardo Lagos había asumido en marzo de 2000 y Lula en enero 2003. En ese tiempo el gobierno de Kirchner fue tratando de ubicarse tejiendo relaciones diplomáticas con presidentes de diferentes extracciones políticas. Sin embargo hubo una clara apuesta por un recambio progresista en la región. Varios dirigentes de diversos movimientos sociales que se sumaron al gobierno aportaron sus relaciones y tradición de participación en encuentros como el Foro Social Mundial para reforzar los vínculos con dirigentes sociales de otros países. Cuando el gobierno argentino intervino en octubre 2003 junto a Brasil en la crisis del gobierno de Bolivia encabezado por Gonzalo Sánchez de Losada para encontrar una salida institucional, el presidente Kirchner ya estaba tejiendo lazos directos con Evo Morales, todavía un lejano aspirante a la presidencia; y lo mismo sucedió con Rafael Correa antes de que asumiera en enero de 2007. Y fue también el gobierno de Néstor Kirchner el que le dio un lugar a Fidel Castro y a Evo Morales (ya presidente) en la reunión del MERCOSUR en la ciudad de Córdoba en 2006 después de la ya mencionada Cumbre de las Américas de 2005. Hay un elemento central que obligó al gobierno de Néstor Kirchner a definirse: Hugo Chávez. El acceso al poder de varios presidentes progresistas fue realimentando dialécticamente la intervención política de Hugo Chávez, contenido mientras estaba aislado, y antes de que el golpe de Estado de 2002 le brindara mayor legitimidad política. A medida que fueron asumiendo más presidentes progresistas Chávez fue generando un mayor número de propuestas políticas y económicas. Es así que fue impulsando iniciativas y proyectos que buscaban involucrar a otros países, como la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) que nació sólo con Cuba y ya está conformada por nueve países. También estimuló el nacimiento de Petrocaribe, Petrosur, Telesur, el Banco del Sur y el Sucre como moneda común. Más allá de las fuertes presiones de los medios de comunicación opositores la Argentina de Néstor Kirchner aumentó considerablemente su relación política y comercial con Venezuela. Sin embargo, no adoptó todos sus proyectos, sumándose sólo a algunos, como Telesur y el Banco del Sur, y en ambos sin una gran participación activa, lo que resalta la ausencia de definiciones ideológicas al momento de tomar decisiones en muchos temas o una reacción pragmática coyuntural. Esto se puede ver también en la relación con Brasil, que arrastra una historia de competencia e hipótesis de conflicto. A pesar de la desconfianza argentina hacia el gigante regional que se industrializó y se convirtió en una potencia mundial, y de los numerosos choques en temas comerciales la relación se fue afianzando. La Argentina incluso adoptó como propio el proyecto de Comunidad Sudamericana de Naciones que algunos diplomáticos argentinos aseguran nació como un proyecto brasileño para poder liderar un bloque regional que le permita acceder al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Nacida en 2004 en oposición al ALCA –como sostiene el ex presidente Eduardo Duhalde en su libro Comunidad Sudamericana - estuvo relegada casi cuatro años hasta que renació en mayo 2008 como Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). En septiembre de 2008 la presidenta Cristina Fernández, junto a Michele Bachelet le dieron un rol protagónico al convocar a una cumbre de emergencia en Santiago de Chile luego de una matanza de campesinos en Bolivia para sostener al gobierno de Evo Morales que acusaba a la oposición de estar preparando un golpe para derrocarlo. A pesar de algunos recelos sobre el proyecto original de Brasil respecto de UNASUR, no es menos cierto que la Argentina se ha involucrado plenamente en este organismo, también como medio para reforzar instituciones de América Latina sin la participación de Estados Unidos. La presidente Cristina Fernández tuvo un rol destacado en la Cumbre del Grupo Rio que trató la intervención militar de Colombia en territorio ecuatoriano en marzo de 2008 así como en la convocatoria a la cumbre de presidentes de UNASUR en Bariloche en agosto 2008 para analizar la situación de las bases militares en Colombia. Esto quiere decir que las diferencias entre Argentina y Brasil permiten sostener la pregunta si ambos países constituyen “una alianza, una sociedad o una asociación estratégica”. O, tal vez reformulando la pregunta, habría que pensar si puede existir un proyecto común por fuera de la afinidad ideológica –en el amplio sentido del término- de pertenecer a esta corriente de gobiernos progresistas. Por eso, también, la iniciativa de desarrollar el comercio bilateral sin el dólar es mucho más que una iniciativa económica dentro del MERCOSUR.
Aún con diferencias, Brasil y la Argentina se manifestaron contra la ampliación de las bases militares en Colombia, contra el bloqueo a Cuba y por su reincorporación a la Organización de Estados Americanos (OEA), contra la reactivación de la Cuarta Flota y contra el golpe de Estado en Honduras. Si bien Brasil es la principal fuerza regional, la presidenta Cristina Fernández se destacó por sobre el presidente Lula al participar junto a Rafael Correa y Fernando Lugo del primer intento de regreso de Manuel Zelaya a su país en julio, eclipsado más tarde por la intervención de Brasil en su regreso clandestino del 22 de septiembre. Pero si de golpes se trata, paradójicamente ambos países coincidieron en el envío de tropas a Haití en la misión comandada por Estados Unidos que convalidó el golpe de Estado contra el presidente Jean Bertrand Aristide y que fue presentado –en el caso argentino- también como parte de la inserción en el mundo.
Si bien la relación con Brasil es fundamental no lo es menos la relación con los otros vecinos y socios “menores” del MERCOSUR, Paraguay y Uruguay. Con este último país el conflicto por la instalación de la pastera Botnia, que ha llegado hasta la Corte de La Haya no ha hecho más que enturbiar la relación con el gobierno progresista del Frente Amplio. Este
-de manera reactiva- no ha dejado de amenazar al MERCOSUR en su conjunto con abandonar el tratado y firmar otro de libre comercio con Estados Unidos, en franca contradicción con el proyecto político-económico del MERCOSUR, e impidió que Néstor Kirchner fuera electo al frente de UNASUR como propuso Rafael Correa.

10) ALGUNAS CONSIDERACIONES FINALES

La política exterior de Cristina Fernández ha mostrado una continuidad con la gestión de Néstor Kirchner, incluso manteniendo a la base del mismo equipo de la Cancillería, y con la “ventaja” de acceder al poder en un marco regional de cuestionamiento a las políticas neoliberales. De hecho, a poco más de un año de gestión también se sumó El Salvador al conjunto de países progresistas al elegir a Mauricio Funes como presidente. América Latina es hoy la única región del planeta donde existe una oposición creciente a los proyectos políticos y económicos de la Casa Blanca como quedó demostrado en la Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago y la posterior reunión de la OEA
La V Cumbre de Trinidad y Tobago tuvo dos ejes que la monopolizaron. Por un lado, el pedido casi unánime de levantar el bloqueo a Cuba y su reincorporación a todos los ámbitos continentales. Por el otro, un cuestionamiento a la política imperial de Estados Unidos. No es un secreto que muchos gobiernos de la región tienen una mirada crítica sobre el presente de la revolución cubana, y consideran que en la isla se deben realizar cambios. Pero hay coincidencias en que primero Washington debe levantar el bloqueo. El 4 de junio de 2009 la misma OEA aprobó por consenso dejar sin efecto aquella resolución de 1962 por la cuál se excluyó a Cuba de la OEA abriendo las puertas para su reincorporación. Estados Unidos no quería que el tema Cuba fuera un eje central de la Asamblea anual de la OEA realizada en Honduras y José Miguel Insulza, su secretario general, pidió “no cubanizar” la reunión. Lo mismo habían dicho respecto de la Cumbre de la Américas en Trinidad y Tobago. En ninguna de las dos reuniones Cuba figuraba en la agenda. Sin embargo, en ambas se convirtió en el tema central. América Latina se está animando a desafiar a los Estados Unidos. No es mera retórica antiimperialista infantil, ni resabios de ideologías en desuso. Se trata de un cuestionamiento político muy concreto. La elección en estos últimos años de una serie de gobiernos que están tratando de desandar las políticas neoliberales es significativa y los proyectos comunes que se construyen les ha dado una inusual fuerza. Son gobiernos que difieren mucho entre sí, pero saben que se necesitan, y se apoyan. El fracaso del gran proyecto regional de Washington –el ALCA- por la abierta oposición del MERCOSUR en la Cumbre de Mar del Plata fue el puntapié inicial para animarse y cuestionar a la primera potencia mundial. Luego vino la reunión del Grupo de Río –un organismo latinoamericano y del Caribe sin presencia de Estados Unidos- en marzo de 2008 donde se discutió la crisis entre Colombia y Ecuador sin representantes de la Casa Blanca. Meses después Cuba se incorporó al Grupo de Río. En septiembre de 2008, para debatir la crisis en Bolivia sin presencia norteamericana se reflotó UNASUR y todos los países le brindaron un fuerte respaldo a Evo Morales.
La politóloga Anabella Busso en un extenso estudio sobre la política exterior de Néstor Kirchner sostiene que ésta estuvo marcada por “más ajustes que rupturas”. Es posible si se piensa que el estilo de Néstor Kirchner (también de Cristina Fernández) lejos estuvo de tener un tono confrontativo en política exterior similar al de Hugo Chávez o Evo Morales. Esto no quita que la consolidación de los gobiernos progresistas haya sido una parte fundamental de su agenda y en este sentido hay más rupturas que ajustes.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Brieger- Brasil se la jugó

Próximamente en Acción



Hace aproximadamente un mes un diplomático de la República Dominicana decía que América Latina había hecho muy poco para aislar a los golpistas en Honduras y restituir al presidente Manuel Zelaya. Sabido es que cada país tiene un peso específico diferente y a nadie escapa que algunos tienen más peso que otros. Una semana después del golpe de Estado tan sólo Cristina Fernández, Rafael Correa y Fernando Lugo acompañaron a Zelaya en su frustrado intento por retornar en avión a Tegucigalpa. En esos días llamó mucho la atención el “perfil bajo” del presidente de Brasil Inacio Lula Da Silva. Si bien es cierto que Hugo Chávez amenazaba con derrocar al presidente golpista Roberto Micheletti y costaba sumarse a sus declaraciones, no es menos cierto que Lula parecía jugar un rol secundario en la crisis. Hasta que Zelaya apareció en Honduras, y en la embajada de Brasil. Cuesta creer que Zelaya entró clandestinamente a su país sin haber acordado antes con los brasileños su ingreso a la embajada para evitar su captura por parte de los golpistas ya que cualquier embajada es territorio extranjero y soberano. Esto quiere decir que Brasil decidió jugar fuerte en Honduras descolocando a los golpistas que no se cansan de repetir que detrás de Zelaya está Chávez. Pero meterse con Brasil es otra cosa. A diferencia de Chávez, que tiene ambiciones de liderazgo regional y un estilo de confrontación muy particular, Lula aspira colocar a Brasil en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y es considerado por todo el mundo como un líder “serio y responsable”.

No cabe la menor duda de que Chávez y Lula tienen políticas y estilos muy diferentes. Sin embargo, parecen coincidir más de lo que aparece a simple vista. Basta con mirar la postura de los dos gobiernos frente a algunos hechos recientes en América Latina. Ambos rechazan el bloqueo de Cuba, las bases militares en Colombia, la reactivación de la Cuarta Flota de los Estados Unidos y el golpe en Honduras. Dos días después del retorno de Zelaya el presidente de Brasil advirtió en la Asamblea general de Naciones Unidas que pueden proliferar los golpes de Estado. Chávez y Lula entienden que el éxito de estos golpistas puede alentar a otros, y que ambos –por distintas razones- están en la mira.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Brieger-Bariloche y después

Próximamente en Acción



La reciente cumbre de Bariloche ha dejado varios interrogantes respecto del futuro de Unasur. Vale la pena recordar que este nuevo organismo regional nació como Comunidad Sudamericana de Naciones en 2004, estuvo unos años en algún rincón olvidado, y a raíz de la matanza de campesinos en Pando (Bolivia) el año pasado reapareció sorprendiendo a todos. Por lo bajo algunos dicen que responde a una necesidad de Brasil de reposicionarse liderando un bloque regional sin la participación de México que le podría hacer sombra. Y, por supuesto, sin Estados Unidos, la primera potencia mundial, que siempre está presente aún cuando esté ausente. No fue casual la insistencia del presidente Alvaro Uribe de debatir todos los temas en el marco de la Organización de Estados Americanos (OEA) cuya sede central está en Washington.

Unasur representa los cambios que se viven en América Latina y una continuidad política de la reunión del Grupo Río -el año pasado- para discutir la intervención militar colombiana en Ecuador, también un organismo sin representantes de la Casa Blanca.

No cabe la menor duda de que Estados Unidos no está interesado en el desarrollo de instituciones latinoamericanas que puedan tomar decisiones que choquen con sus propios intereses geopolíticos. Y tampoco está acostumbrado a que rechacen sus iniciativas, le pidan explicaciones sobre ellas o le cambien las agendas como sucedió en la última reunión de la OEA donde no claramente no querían discutir el tema Cuba. La cumbre de 2005 marca el punto de inflexión en este sentido porque el MERCOSUR (junto a Venezuela) obstaculizó el principal proyecto de Estados Unidos para todo el continente, el ALCA. Ahora la mayoría de los países se opone a la presencia de militares norteamericanos en las bases de Colombia y a la reactivación de la Cuarta Flota. Por otra parte tampoco cesa el cuestionamiento hacia el gobierno de los Estados Unidos por su blanda actitud hacia los golpistas en Honduras. Lula le pide una reunión a Obama para discutir sobre las bases y ahora Unasur le exige explicaciones sobre los documentos estratégicos elaborados en Washington para la región. It´s too much! (es demasiado!) dicen en el norte. Cuidado. Alguien se puede enojar.

martes, 8 de septiembre de 2009

III Encuentro Internacional
Economía política y Derechos Humanos
Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo
sábado 12 de septiembre
16.30 a 18.30
Auditorio
Crisis capitalista: la respuesta de los pueblos.
Plinio de Arruda Sampaio Jr. (Brasil) - Arturo Huerta González
(México) - Julio Gambina - Pedro Brieger - Felisa Miceli

lunes, 31 de agosto de 2009

La cumbre de UNASUR

Diario La República
EDITORIAL


La reunión de la Unasur en Bariloche, Argentina, mostró todas las complejidades de un continente en cambio y también las distintas visiones que los países, las fuerzas políticas y los presidentes tienen.

Sin duda es una muestra de los cambios en nuestro continente la realización de esta reunión en la cual América del Sur toda, sin la presencia de EEUU, analiza sus problemas e incluso discute con franqueza y sin ocultar nada la acción del propio EEUU en la región.

Hay varias maneras de pararse ante la cumbre de Unasur. Una de ellas es concentrarse en los matices, sin duda existentes, entre las distintas posiciones expresadas. Otra, hacer el centro en las dificultades para adoptar una resolución, en un mecanismo de consenso que es, claramente, altamente complejo.

Pero también hay otra manera de analizar y de percibir la cumbre y es desde una perspectiva de largo plazo, tanto hacia atrás, como hacia el futuro.

Lo nuevo no es que EEUU, que tiene bases en América Latina desde siempre y una estrategia de influencia permanente, siga, más allá del cambio de discurso de la administración Obama, buscando mantener su presencia militar.

Lo nuevo es que a EEUU cada vez se le hace más difícil imponer sus estrategias en el plano político, económico y ahora también militar.

Es la primera vez en la historia que EEUU debe dar explicaciones por un acuerdo militar que antes hubiera sido rutinario y sin discusión. Por supuesto que sería preferible que no las instalara y que no hubiera gobiernos como los de Alvaro Uribe y Alan García que se sigan prestando como plataforma de la presencia de EEUU. Pero la realidad es como es, no como nos gustaría que fuera.

Lo nuevo es que los presidentes de América del Sur en su mayoría le exigieron al presidente Barack Obama que explique qué quiere hacer con esa presencia en Colombia.

Lo nuevo son los puntos 3, 4 , 5 y 6 de la declaración de la cumbre de Bariloche. En el 3 se dice sin ambages que "la presencia de fuerzas militares extranjeras no puede, con sus medios y recursos vinculados a objetivos propios, amenazar la soberanía e integridad de cualquier nación sudamericana y en consecuencia la paz y seguridad de la región". Es un señalamiento muy claro a Barack Obama y sobre todo al Pentágono y al Comando Sur.

En el 4 se instruye a los cancilleres y ministros de Defensa a reunirse en setiembre y acordar mecanismos de supervisión, "incluyendo mecanismos concretos de implementación y garantías para todos los países aplicables a los acuerdos existentes con países de la región y extrarregionales". Es un reaseguro nada menor para el futuro.

Pero en los puntos 5 y 6 es donde se encierran las novedades más importantes.

En el punto 5 se establece que el Consejo Sudamericano de Defensa analice el texto "Estrategia Sudamericana. Libro Blanco. Comando de Movilidad Aérea (AMC)". Se está diciendo nada más y nada menos, que todos los gobiernos de América del Sur y sus Fuerzas Armadas, van a analizar, a propuesta del gobierno de Hugo Chávez, bueno es reconocerlo, una pieza central de la estrategia militar de EEUU para la región y van a diseñar mecanismos de control sobre la misma y una respuesta común.

No es poca cosa, en una región cuyos militares se formaron en la obediencia a las órdenes de EEUU y como instrumentos de sus estrategias continentales y globales. Es también una señal política y soberana muy fuerte hacia el gobierno de Obama.

En el último punto, el 6, se instruye al "Consejo Sudamericano de Lucha contra el Narcotráfico que elabore en forma urgente su Estatuto y un Plan de Acción con el objeto de definir una estrategia sudamericana de lucha contra el tráfico ilícito de drogas y de fortalecimiento de la cooperación entre los organismos especializados de nuestros países".

Otro punto central de la estrategia de intervención de EEUU, la tan manida lucha contra el narcotráfico que consiste básicamente en campo libre para la nada eficiente DEA. Ahora la región se propone tener un Plan de Acción propio, con sus fuerzas.

Se puede mirar la cumbre de Unasur desde el perfil de si ganó Chávez o Uribe, si Lula estuvo de acuerdo o no con Correa y Evo, buscar los moderados y los radicales; es una opción.

La otra es mirarla desde la perspectiva histórica de la relación de la región con EEUU y en ese plano, la reafirmación de autonomía y soberanía es realmente trascendente.


http://www.larepublica.com.uy/editorial/378754-la-cumbre-de-unasur

miércoles, 26 de agosto de 2009

Problemas para Lula

Próximamente en Acción



El gobierno del presidente Lula da Silva suele ser elogiado por su fuerte presencia internacional y el manejo que hace de la economía de su país. Es indudable que Lula ha logrado situar al Brasil en un lugar central y que gran parte de sus políticas son elogiadas también por muchos que están en las antípodas del pensamiento del obrero devenido presidente. Sin embargo, Lula está haciendo grandes equilibrios para gobernar porque sus aliados en el Congreso están inmersos en numerosos escándalos. Esto ha afectado al Partido de los Trabajadores (PT), su propio partido, pensando en las elecciones presidenciales del año que viene, ya que su candidata, Dilma Roussef, está muy lejos de tener asegurado el triunfo.

El ex presidente José Sarney, hoy aliado indispensable de Lula en el Congreso, preside el Senado pero está envuelto en una cadena de casos de corrupción que ha provocado una profunda crisis institucional dividiendo incluso al PT. Unos piden la cabeza de Sarney mientras otros son conscientes de que lo necesitan para seguir gobernando. Sarney no es cualquier político en el Brasil, representa la vieja oligarquía de los partidos políticos que se acomodaron con la dictadura y con cada gobierno de turno. Pero Lula precisa de él para gobernar, lo que agudiza las contradicciones en un partido muy debilitado, a pesar de la imagen positiva de Lula, pero cada vez más despegada del PT. Por esta razón el lanzamiento de “Dilma” necesita de una fabulosa campaña de difusión para instalar a una mujer con poco carisma y a quien muchos ni siquiera conocen. Como si esto fuera poco la senadora Marina Silva, ex ministra de medio ambiente, abandonó el PT para sumarse al Partido Verde que la quiere lanzar como candidata a la presidencia el año que viene.

En caso de que esto se concrete y Heloísa Helena del Partido Socialismo y Libertad mantenga su candidatura, Brasil tendrá tres candidatas mujeres provenientes del mismo partido que se disputarán la primera magistratura. Toda una novedad, pero también un signo de debilidad del Partido de los Trabajadores.

jueves, 20 de agosto de 2009

domingo, 9 de agosto de 2009

Brieger- Petróleo y pobreza

En Acción



En los pasillos de los bancos más importantes se suele decir que el petróleo es el negocio más rentable del mundo. Para que esto sea así tiene que haber una combinación de factores que incluyen la tecnología brindada por las empresas de los países más desarrolladas, mano de obra barata en un país pobre del Tercer Mundo y los grandes negociados con el poder de turno. Nigeria es un caso testigo de la combinación de estos elementos. Al haber sido una colonia británica durante décadas está asegurada la dependencia de la tecnología que puedan ofrecer las empresas de la antigua metrópoli como la angloholandesa Shell. Es el país más poblado del Africa y millones viven en condiciones de extrema pobreza aunque es el primer productor de petróleo del continente.

Nigeria es un paraíso para las petroleras. Los gobiernos militares y civiles que se sucedieron desde la independencia formal en 1960 garantizan que las empresas puedan hacer grandes negocios. Todos dependen de las empresas para enriquecerse y –a cambio- les garantizan que puedan funcionar con absoluta libertad y sin control del Estado sobre los efectos negativos que puedan causar al medio ambiente. La Shell explora en casi treinta países, sin embargo, se calcula que sólo en Nigeria se han producido un 40 por ciento de sus derrames contaminantes. Y si aparecen movimientos locales que intentan limitar la destrucción del medio ambiente, el poder militar de turno los reprime, tal cual sucedió en los noventa con un grupo liderado por el escritor Ken Saro-Wiwa que fue ejecutado en 1995 junto a ocho personas más.

Sus familiares comenzaron una demanda internacional contra la Shell en tribunales de Nueva York. Después de 14 años la empresa aceptó indemnizarlos con quince millones de dólares, reconociendo de hecho la relación entre ella y el gobierno militar de la época. Poca plata para una de las multinacionales más poderosas del planeta. A tono con la época en su página web de Nigeria la Shell parece más una ONG dedicada a proyectos educativos y ambientalistas que una petrolera. Los nigerianos seguramente se lo agradecen.

martes, 4 de agosto de 2009

Brieger- Seminario Internacional de Naciones Unidas

http://www.reliefweb.int/rw/rwb.nsf/db900SID/MYAI-7UF3JM?OpenDocument
United Nations International Media Seminar on Middle East Peace concludes with call on journalists to expand public dialogue, help bridge divide
(Received from a UN Information Officer.)

RIO DE JANEIRO, 28 July –- The seventeenth International Media Seminar on Peace in the Middle East concluded today, as the head of the United Nations Department of Public Information encouraged journalists to do more to expand the public dialogue about the situation in that region and to help bridge the divides that separated Israelis and Palestinians.

"You have enormous power to reach out to the widest possible audience to change the mindsets […] for better understanding and a peaceful future for all people in the Middle East," said Kiyo Akasaka, Under-Secretary-General for Communications and Public Information. The United Nations and major actors, both old and new, would assist in the search for a peaceful solution.

"Please write about what you have heard at this seminar," he continued, expressing the hope that the discussions -- touching on, among others, the importance of spreading the message of peaceful coexistence and the role of media and civil society in shaping opinions about the Middle East -- would help build bridges between Israelis and Palestinians. For its part, the Department of Public Information would mobilize its forces and resources to continue the annual seminar so that understanding between the two sides could be enhanced.

The seminar, on "Promoting Israeli-Palestinian Dialogue –- a view from South America", opened yesterday and was organized by the United Nations Department of Public Information in cooperation with the Ministry of External Affairs of Brazil. (See Press Release PAL/2118) It was the first such event to be held in a South American country, and Mr. Akasaka thanked the Brazilian Government and people, noting that their keen interest in the subject and active participation had provided the setting for one of the liveliest seminars in several years.

Today's meeting included two panel discussions, respectively on "Shaping Public Policy and Public Opinion in and about the Middle East through the Media", and "The Role of Israeli-Palestinian Civil Society and Media in Bridging Divides: The Case of Encounter Point and the Parents Circle-Families Forum". Yesterday's panels concerned "The Challenge of the Post Conflict Gaza Conflict Reconstruction" and "The Peace Process, the United Nations and New Actors."

The panel on the role of Israeli-Palestinian civil society and media was moderated by Paula Refolo, Director, Strategic Communications Division, United Nations Department of Public Information. It featured Julia Bacha, co-director of the film Encounter Point; Robi Damelin and Ali Abu Awwad, both featured in Encounter Point; Danny Nishlis, Director of Radio Haifa; and Michael Younan of the International Peace and Cooperation Centre.

Earlier in the day, the seminar's panel discussion on "Shaping Public Policy and Public Opinion in and about the Middle East through the Media" was moderated by Giancarlo Summa, Director, United Nations Information Centre, Rio de Janeiro. It featured the participation of Felice Friedson, co-founder, President and CEO of the Media News Line Agency; Edmund Ghareeb, Professor at the American University in Washington, D.C.; Renata Malkes, Middle East correspondent for O Globol newspaper of Brazil; Pedro Brieger, Editor of Vision 7 International, for Channel 7 in Argentina; and Gideon Levy, Haaretz columnist.

The panel's respondents included Yaakov Achimeir, anchor of a weekly programme on world affairs on TV Channel 1 in Israel; Mohammad Shaker Abdallah, political columnist and member of the editorial board of Al-Quds in Jerusalem; Etta Prince-Gibson, Editor of the weekly magazine The Jerusalem Report; and Helda Ereqat, from Ma'an News Agency in Palestine.

In closing remarks, Vera Machado, Under-Secretary-General for Political Affairs, Ministry of External Relations of Brazil, thanked all the participants, who had reflected deeply over the past two days on issues that were vital to peace in the Middle East and the wider world. While both optimistic and pessimistic views had been expressed, Brazil, for its part, remained hopeful that Israelis and Palestinians could forge a just and lasting peace.

Panel Discussions

The seminar began its work in the morning with a panel discussion on "Shaping Public Policy and Public Opinion in and about the Middle East through the Media", which was moderated by GIANCARLO SUMMA, Director, United Nations Information Centre, Rio de Janeiro. He said the participants would discuss how the Israeli, Arab and international media covered the recent conflict in Gaza and other events in the Middle East.

He said that everyone was aware of the role the media could play in fuelling conflict, and recalled the radio broadcasts that had sparked the 1994 genocide in Rwanda. At the same time, the media could also play a role in bringing attention to issues, such as the Balkan wars during the 1990s and the Viet Nam war in the late 1960s and early 1970s, to sway public and political opinion in Europe and the United States, respectively, to bring an end to those conflicts. He urged the participants to examine the ways media coverage shaped public opinion, and what could be done to sustain the hopes of peoples on both sides of the Middle East issue.

Kicking off the discussion was FELICE FRIEDSON, co-founder, President and CEO of the Media News Line Agency, a non-profit news organization based in Jerusalem. She said she had been very troubled by the tenor of yesterday's discussions, which to her were generally "partisan epithets dressed up as irrefutable evidence of fact".

Compelled by yesterday's panels to rework her comments, she said it was clear that, while politicians with an agenda were not going to talk about everyday cooperation between Israelis and Arabs, journalists should be reporting such stories on a regular basis. Those politicians that preached separation were getting it wrong; resolution would only come through cooperation.

They should be able to cover "the other side of the story", she said. Presenting political arguments as absolute conclusions, without substantiation, was neither right nor real reporting. The Palestinians were poised to create a viable State and the Palestinian leadership should do all it could to promote and ensure a free press, which was critical to ensure an open society.

She said that, for all its horror, the crisis in Gaza at the beginning of the year had been instructive in several ways. In Israel, the issue of media coverage and access had become a public debate, as the Government had denied access to foreign, Israeli and Palestinian journalists. Indeed, lawsuits over that decision were still under way in Israel. A responsible press was going to shape the future, and she challenged the seminar to stop bickering and "do something tangible" by presenting work that was believable.

EDMUND GHAREEB, Professor at American University in Washington, D.C., said that, while United States President Barack Obama had pledged to tackle the Israeli-Palestinian issue head on, he was not yet convinced Mr. Obama was prepared to expend the political capital that was needed to expand the dialogue on the issue, much less bring about a change in United States policy. In any case, the media would likely play a huge role in shaping the Obama Administration's strategy and the public's perception of it.

He said that, while the press in the United States had a long history of openness, modern coverage of global and especially domestic issues had led some to brand it "cynical and shallow". Still, the United States media remained formidable, and while its performance had not been exemplary, it had been a bulwark against abuse of power in cases such as Watergate and Viet Nam.

The Middle East was perhaps the most avidly covered issue of the time. Now, in the era of the Internet and Cable News Network (CNN), reporters were becoming part of the action, "acting as a bullhorn for what used to be the whispers of diplomacy". The United States media's coverage of political affairs, especially Middle East issues, was generally considered one-dimensional because of, among other things, the failure of Arab-American civil society groups, sympathy with Israel because of the Holocaust and "coverage without context". Moreover, Israel was doing a better job of making its case with the American media. The challenge was to provide not only more balanced coverage, but to expand the number and content of the voices reporting on the issue.

RENATA MALKES, Middle East correspondent for O Globo newspaper of Brazil, said she was concerned that mainstream media was losing its audience in the era of blogging and the so-called "citizen media". Today, readers and viewers were seeking out news and information that served their purposes and interests, rather than traditional news sources. The new "citizen journalists", able to provide constant streams of information to targeted audiences, were becoming quite formidable. All of that amounted to less space for traditional journalists, she said, admitting that she and others had not yet figured out a way to get that audience back. That was completely new territory.

She said covering the crisis in Gaza had been difficult because of general lack of access. To some degree, it had become a conflict covered by cell phone. In Brazil, people were seeking balanced coverage of a highly emotional issue. The Brazilian media had been able to give the Gaza Strip a "human face" by removing the perception that it was only the home of "refugees". That conflict had been a landmark in Brazilian media coverage because it had taken place in a situation of adversity. Journalists were not machines, but they were also aware that audiences wanted to feel the emotion of the issues that were being covered. The challenge was to provide balanced coverage of the region.

PEDRO BRIEGER, Editor of Vision 7 International, for Channel 7 in Argentina, said perceptions of the Middle East in his country had been shaped by the terrorist blasts that had rocked Buenos Aires in 1992 and 1994. It had also, until recently, been shaped by United States media coverage of Middle East events. Indeed, European and United States media, specifically CNN, which had one reporter who translated events there into Spanish, hugely influenced most of Latin America.

He said the emerging Latin American network Telesur was beginning to play an important role in the region. That network had been on the ground during the 2006 conflict in Lebanon, as well as in Gaza earlier in the year. The coverage had been one-sided however, because it had not shown any images of what was happening in Israel. Al Jazeera was also becoming a player in the regional media, even though it was so far available only in English.

The next speaker, GIDEON LEVY, columnist for Haaretz, said that, without the collaboration and encouragement of the Israeli media, the Israeli occupation of Palestinian lands would have never lasted for more than 40 years. The Israeli media was free and courageous, especially in exposing domestic corruption, but when it came "to the biggest corruption of Israel", the media played a different role.

He said the media had been instrumental in promoting the official political line, providing the public with a "very sophisticated laundry list of words" and describing destruction of housing and killings by using "soft names". The media had always been there to demonize and dehumanize the Palestinians, he said, noting that, while the press did report killings of Palestinians, such coverage appeared in the back pages of newspapers. "No one recruited us for this role, we volunteered for it," he said, stressing that the issue was particularly troubling because the Israeli journalists were actually free to report what they wanted, and they chose to portray Palestinians "as something other".

For months, the media had pushed politicians to invade Gaza, largely focusing on the "super weapons" from Iran that were being smuggled into the area through tunnels between Gaza and Egypt. When war had broken out, it really was not a war at all; it was an undeniable violation of human rights. If the Israeli media had done its job, the crisis in Gaza would have been different, as would the overall perception of events in the Middle East.

The seminar next heard presentations from four respondents, the first of whom was YAAKOV ACHIMEIR, anchor of a weekly programme on world affairs on TV Channel 1 in Israel, who said that he was a Jewish journalist living in Israel and that was key to understanding his coverage of events in the Middle East. There were so many attacks being made against Israel about its position in the Middle East. But in fact, Israel had signed peace agreements with Egypt and Jordan.

Further, no one was calling for an investigation of war crimes regarding the bombardment of Israeli lands at the beginning of the year. Didn't those innocent civilians also deserve the attention of the Office of the United Nations High Commissioner for Human Rights? Above all, the role of a journalist was to spell out the truth. The truth must not be hidden. Israel was a good country and he apologized for not being very objective on the issue.

MOHAMMAD SHAKER ABDULLAH, political columnist and member of the editorial board of Al-Quds in Jerusalem, said he had hoped his colleagues from Israel would have been more objective and open-minded in their statements, especially about the situation in the Occupied Palestinian Territory.

He added that it would have been beneficial if the seminar had included a meeting between Arab and Israeli journalists so they could have an open discussion about difficult issues, such as the return of Palestine refugees. He was born in Jerusalem and was considered a resident. However, the Palestinians born there did not have citizenship. A wall surrounded Jerusalem, so those Palestinians were separated from the rest of the Territory. Movement in and out of Jerusalem was very difficult.

Turning to the coverage of the Gaza conflict, he said Al-Quds was subjected to three controls: Israel, which forbade coverage of certain issues; Hamas, which had forbidden distribution in Gaza; and the Palestinian Authority, which also objected to coverage of certain issues. That said, coverage of the Gaza crisis had been very difficult, but Al-Quds had nevertheless been able to publish some stories throughout. He called for more cooperation from his Israeli colleagues to ensure peace for the good of all peoples in the region.

ETTA PRINCE-GIBSON, Editor of the weekly magazine The Jerusalem Report, said she was a Jew, a Zionist, an Israeli, a feminist and a mother. She had raised her children during the worst of times and seen them scarred by people dying around them, yet she was trying -- though she did not know how well she was doing -- to ensure her children respected human rights for all people. She did not support the settlements, but she did not believe that the Middle East conflict had one single cause, one single protagonist or one single solution. As such, everyone needed to look beyond the conflict and perceptions of it. "We need to get past the 'ain't that awful' stories", and look for real, considered solutions.

"One thing I won't do is participate in the popularity contest that I believe we are being asked to participate in," she said, challenging the participants to get out of their comfort zones and investigate new media sources that, while they might not agree with them, might actually advance the dialogue. There were lots of people in the world being cheerleaders for this or that event, but the role of a journalist was to provide a realistic view of the situations they covered.

"All of you are entitled to better journalism than you're getting, and all of us journalists are required to provide it," she said, reminding participants that there was no one in the room that had not said at one point or another: "life is complicated". So what made the Middle East issue any different? It was time to look for ways to challenge old perceptions and attitudes. She had tried hard to make sure her staff reported events in the Middle East in a fair manner.

The final respondent, HELDA EREQAT, from Ma'an New Agency in Palestine, agreed with other colleagues who believed the seminar was becoming too political. Everyone had gathered in Rio de Janeiro to explore ways journalists could work together to advance the Middle East peace process. As a Palestinian journalist living in Jerusalem, she faced innumerable hurdles in trying to do her job, not least of which was movement in and out of the city. It was also difficult to take pictures in the area. That was the sad reality of living and working under the rules stipulated by the Israeli occupation army.

martes, 28 de julio de 2009

Brieger- Importancia política de Latinoamérica. Télam

Pedro Brieger destaca la importancia política de Latinoamérica

Buenos Aires, 28 de julio (TELAM).-

El periodista especializado Pedro Brieger, uno de los conductores del programa "Visión 7 Internacional", destacó la importancia política de América Latina en el mundo y advirtió sobre la avanzada de grupos y fundaciones que quieren desestabilizar gobiernos y reinstalar el neoliberalismo en la región.

"América Latina es fundamental porque me parece que es la única región donde hay un cuestionamiento hacia las políticas neoliberales que excede a un sólo país", afirmó Brieger en una entrevista con Télam.

El periodista señaló que "hace poco una fundación vinculada al ex presidente español José María Aznar publicó un informe que decía que América Latina era el terreno para la disputa entre dos modelos diferentes: el populista por un lado y la democracia liberal por el otro".

"La crisis de Honduras es el principal terreno de esta disputa. Allí está en juego la libertad, porque lo que pasa en Honduras excede a lo local y es clave para el futuro de la región. Es una batalla por ver si se cambian las políticas neoliberales o si se pueden volver a imponer", agregó.

Para Brieger "hay un mapa muy diferente de lo que era 10 años atrás y América Latina -opinó- es la única zona del mundo donde a nivel regional existe una fuerte oposición al neoliberalismo. Es la única región donde hay un debate sobre el tema".

"Por eso -dijo- estas organizaciones dicen estudiar la democracia, cuando en realidad lo que hacen es crear grupos de trabajo con políticas y pensamientos afines a lo que ellos creen que es una democracia, y así desestabilizan y demonizan a diversos gobiernos latinoamericanos". (Télam).-

miércoles, 22 de julio de 2009

Brieger- ¿Qué está en juego en Honduras?

Próximamente en Acción


Hace mucho tiempo que América Central no concitaba tanta atención. ¿Qué está en juego en Honduras? ¿Por qué la CNN y Telesur mantienen una encarnizada batalla mediática? Si algunos pensaron que se trataba de una aventura más en una república bananera está visto que hay mucho más en juego.

No estamos en los años setenta u ochenta donde un golpe de Estado impulsado y/o avalado por la Casa Blanca se sumaba a una larga lista de golpes que triunfaban y a los pocos días desaparecían de las noticias

El triunfo o fracaso de este golpe es clave en numerosos aspectos y excede la figura del presidente Manuel Zelaya. Tal vez la mejor explicación la haya brindado un documento de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) vinculada al Partido Popular español que preside José María Aznar, el mismo que reconoció inmediatamente al efímero gobierno golpista que derrocó a Chávez por 48 horas en 2002. Allí se puede leer que “América Latina es el principal tablero de batalla mundial entre el populismo radical y la democracia liberal”. Si lo traducimos dice que en América Latina existe una batalla entre gobiernos que intentan encontrar un camino superador de las políticas neoliberales que beneficien a las grandes mayorías y otros que sostienen las políticas privatizadoras de los noventa enmarcadas en lo que se llamó el “consenso de Washington”. “La salida de Zelaya es el primer retroceso para los intereses de Chávez” dice el documento. Si lo traducimos dice que un triunfo del golpe permitirá desarticular los diferentes proyectos latinoamericanos, llámese ALBA, UNASUR, o Petrocaribe. “Quienes apoyan el regreso de Zelaya se subordinan a Chávez”. Si lo traducimos dice que América Latina no tiene que tener vínculos político-comerciales con Venezuela ni recibir petróleo barato. El riesgo es terminar como Zelaya.

Como bien dice el documento español, América Latina es la única región adonde existen profundos y serios cuestionamientos de las políticas neoliberales. Y es eso lo que está en juego en Honduras. Vaya si es importante.

sábado, 18 de julio de 2009

Rocha- Las diez fotos que estremecieron los años 80

Nicaragua
Las diez fotografías que estremecieron los años 80
(Revista Envío, http://www.envio.org.ni/)
Pudiéramos haber elegido diecinueve fotos. O treinta u ochenta… No menos de diez. Y aquí están: diez instantáneas de diez momentos de la revolución sandinista, que quedaron en la historia y persisten en nuestra memoria. Es nuestro homenaje a la revolución, en la que participamos y a la que contribuimos.



José Luis Rocha

¿Habrá otro hecho histórico que haya dividido tanto la opinión pública nicaragüense como la revolución sandinista? Las bifurcaciones ideológicas y biográficas -que determinó siendo por ellas determinada- persisten incrustadas en la piel, nervios e hígado de quienes las experimentaron con entusiasmo febril o las padecieron como trágico sino. Para la revolución sandinista -acaso para toda revolución- no hay medias tintas. Las más célebres metáforas la presentaron como “la noche oscura” o el “amanecer que dejó de ser una tentación”. El parteaguas de 1979 disparó la migración internacional y escindió las percepciones de lo que estaba sucediendo en los dos colores de la bandera sandinista: el rojo del proyecto socialista y el negro de la noche oscura.

Unos asocian el sandinismo con cadáveres, largas filas, racionamiento, represión política, mediocridad académica, anarquía financiera, colapso económico, big crunch de la empresa privada, totalitarismo y sometimiento servil al bloque soviético. Otros lo asocian a caudalosos ríos de leche y miel, jóvenes heroicos martirizados por una causa justa, distribución equitativa, sana aunque deficiente fiscalización estatal, expansión de los servicios sociales, estudiantes notables becados en países socialistas, atención médica más que calificada en Alemania y Cuba, poder popular, reducción del analfabetismo y lucha de un diminuto pero astuto David contra un fiero e inmisericorde Goliat imperial.



NO HAY AÚN UN BALANCE,
PERO SÍ HAY ESCENAS Y PUEDE HABER REFLEXIÓN

Muy pocos ensayan un balance entre las dos visiones, con sus caleidoscópicos millares de combinaciones y permu¬taciones. ¿Será posible ese balance del mejor y el peor de los tiempos, de la época de la sabiduría y de la bobería, del período de la fe y la incredulidad, de la era de la luz y las tinieblas, de la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación? ¿Hemos alcanzado la suficiente distancia para analizar en frío y ponderar efectos de largo plazo? Las perspectivas de los intereses desiguales tiñen de ambigüedad muchos hechos. Muchos hablan del legado del sandinismo y se esfuerzan en amasar evidencias de los cambios persistentes, pero tropiezan con hechos tan desalentadores como el siguiente: el gobierno revolucionario no cambió una coma al Código del Trabajo que el viejo Somoza hizo aprobar en 1944. Tropiezan también con las transformaciones de los 90: El huracán “Violeta”, con el beneplácito y lucro de muchos miembros de la cúpula sandinista, sirvió a los nuevos y antiguos corbatudos con la cuchara grande, bajo la cobertura procedimental e ideológica de la privatización, el fundamentalismo del mercado y un abanico de valores que hacen sonar como trasnochadas las antes sagrada palabras “solidaridad”, “autodeterminación”, “anti-imperialismo” y “lucha de clases”.

Antes que recoger fragmentos de un legado por esclarecer, prefiero recordar que la historia no es tan lineal y evolutiva como quisiéramos, sino que se compone de pellizcos al infinito que unen lo trivial a lo sublime, como pudo captar el poeta español José María Valverde en una fiesta patronal nicaragüense en la que participó durante los años 80 en San Carlos:

tras los figurones danzantes, iban carros
de bueyes con letreros; y uno, “Peor es nada”,
me dio la metafísica de la revolución.

Con el aperitivo de 10 fotografías, en lugar de balance y fragmentos de un legado, ofrezco un recuento de ciertos hechos y algunas reflexiones que buscan reproducir algo del indefinible sabor de la época, una pizca de la autenticidad de aquella revolución, sin ocultar que la Nicaragua sandinista también incluía una Nicaragua crecientemente anti-sandinista. Las fotografías elegidas y las reflexiones muestran sólo algunos hechos -compuestos de muchos olvidos y pocas remembranzas- que señalan hitos en la ruta que hicimos y seguimos, pero que en todo caso nos llevó hasta aquí, hasta ahora, hasta lo que somos.


PRIMERA FOTO: DERRIBANDO LA ESTATUA ECUESTRE


No hay foto que exprese de forma más sintética la ruptura de la barrera del tiempo histórico que la destrucción del monumento ecuestre que el General Anastasio Somoza García se erigió a sí mismo en 1954. Estaba emplazado en el estadio nacional, que se llamaba Estadio Somoza. Enfrente estaba la Colonia Somoza. Somoza junto a Somoza sobre Somoza frente a Somoza bajo Somoza ante Somoza. Somoza y más Somoza.

Todo en Nicaragua se había ido somoceando en 43 años de dictadura dinástica. Cada día llovían sobre la estatua las inocuas saetas de miles de miradas preñadas del odio de todas y de todos los que en sus alrededores deambulaban. Pero parecía quedar tan firme e inamovible como el régimen que simbolizaba. Muchos habían decidido convivir con ambos. Y así el país se pobló de sapos y zancudos. Los zancudos simulaban una disidencia que hacía el juego -e inyectaba una desteñida legitimación- al régimen. Los sapos delataban a los disidentes verdaderos.


Y TODO FUE REBAUTIZADO
Sin embargo, como advirtió Sergio Ramírez, aun cuando “el de Somoza era un descomunal y brioso corcel, de anchas nalgas y copiosas crines, tal como quedó plasmado en la estatua ecuestre que el pueblo derribó un buen día, jinete y caballo resultaron ser huecos, como se vio por los pedazos de la estatua. El dictador montaba con garbo, agarrando las riendas como agarró siempre las del país, al que, como sabemos, mantuvo siempre a mecate corto, y nunca a rienda suelta”.

Pocos barruntaron la fragilidad de la estatua y del régimen. Quizás tuvo más que un atisbo de ello Ernesto Cardenal cuando profetizó su destrucción en uno de sus más certeros epigramas, donde pergeña un presunto discurso del dictador Somoza, inusitadamente lúcido:

No es que yo crea
que el pueblo
me erigió esta estatua

Porque yo sé mejor
que vosotros
que la ordené yo mismo

ni tampoco
que pretenda pasar
con ella a la posteridad
Porque yo sé que
el pueblo la derribará
un día

El terremoto de 1972 apenas quebró una pata del caballo. El pueblo la descoyuntó todita el mero 19 de julio de 1979. Defenestró al tirano y empezó a triturar los fragmentos del Ancient Régime. Y, como en la revolución francesa, madre y maestra de las revoluciones de la modernidad -para bien y para mal-, desde el caos primigenio empezó a renombrarlo todo: los lugares “Somoza” se trocaron en “Sandino” para exorcizarlos rebautizando cada locus. Los guerrilleros convertidos en nuevos militares eran los “compas” con los que el pueblo de a pie departía sin aprensión. El anquilosado periódico oficial Novedades (“No-verdades”, decíamos) fue sustituido por un dinámico Barricada (“Barri-K-G-B”, dijeron después). La antigua “chanchera” (Asamblea Nacional) con su cohorte de diputados sapos y zancudos fue sustituida por un Consejo de Estado, donde estaban representadas, por primera vez en la historia, las organizaciones de base antes fieramente perseguidas. Las propiedades de los Somoza y sus allegados fueron convertidas en Área Propiedad del Pueblo. Los almidonados protocolos del Estado fueron reemplazados por una espontánea camaradería. El frac y la corbata del alto funcionario por el uniforme verde-olivo de los comandantes y las guayaberas de los demás. La autocracia por un gobierno colegiado, entre otras muchas transformaciones:

yo nunca había visto la cara de los pobres
con fulgor de esperanza,
en luchas tras las muertes;
no les había oído conquistar un lenguaje
como a tientas, probándose altos vocabularios
de nuevas entidades, decisiones, ideas,

escribió profundamente admirado tras su visita a la Nicaragua en revolución José María Valverde.


“YA TODO ES DE OTRO MODO”
Junto a la estatua derribada se hizo añicos el tiempo de “la magnífica”, ese carnet de militantes del liberalismo somocista que garantizaba beneficios y servía de salvoconducto ante los siempre acerados colmillos de la Guardia Nacional. Se acabaron con ella los sapos y los zancudos que pululaban en las fétidas aguas de coimas, nepotismo, servilismo y calumnias. Se acabaron los jueces de mesta, ejecutores de sus propias e improvisadas leyes, lugartenientes rurales del régimen, a los que no faltaba ni el derecho de pernada.

Se acabaron “los orejas”, vivientes audífonos ocultos de un espionaje sin reposo. Se acabó la EEBI: Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería, donde se preparaba a las tropas élite de la Guardia Nacional bajo el mando directo del “Chigüín”, el tercer Anastasio, futuro heredero de esta finca familiar de los Somoza llamada Nicaragua. Se acabaron los nacatamales y bolis de guaro para pagar manifestantes y sedar al pobretariado. Se acabó la Nicolasa Sevilla y sus turbas represoras de todas las manifestaciones de oposición, cuyas huestes mercenarias eran presentadas como explosiones espontáneas de la furia popular. José Coronel Urtecho escribió en la alborada revolucionaria:

No volverá el pasado
Ya todo es de otro modo
Todo de otra manera
Ni siquiera lo que era es ya como era
Ya nada de lo que es será como era
Ya es otra cosa
Es otra era


LA SOMBRA DE LA ESTATUA
ERA ALARGADA
¿Se acabó en verdad con todo ese pasado? Derribar una estatua no fue suficiente para liquidar el pasado. Lo podemos inferir a la vista de los cerdos orwellianos que ahora imitan y se esfuerzan en superar los ardides, codicia, encono y arbitrariedades de sus antiguos amos.

El retorno del pago de manifestantes, de los funcionarios públicos amenazados con el despido si no concurren a la plaza para ovacionar al líder en cada pausa de sus soporíferos y estereotipados discursos, el reclutamiento de turbas -mecanismos para que los jóvenes desempleados de los barrios populares actúen como un ejército barato represor- y la venta al por mayor de carnets de militantes del FSLN -la nueva magnífica-, tienden a dividir una vez más al país entre los comemierda y los comedores de mierda, según la expresiva tipología política que acuñó el poeta Luis Rocha en 1971: los que no tenemos -por el momento- otra alternativa que hacerlo- y aquéllos que con alternativa lo hacen con mucho gusto.

Ahí están esos hechos para mostrarnos que la sombra de la estatua resultó muy alargada. Pero ahí está también, para siempre, esa foto: la cuerda tensada por la grúa, el pueblo expectante alzando sus brazos jubilosos, la base del monumento saturada de pintas “FSLN” y “Patria libre o morir”, las camisas floreadas de jóvenes que hoy tienen más de 60 años, caballo y jinete en el aire y a un segundo de estrellarse contra el suelo. Ahí está para siempre ese momento épico. Ahí estará para recordarnos todo aquello con lo que quisimos romper.


SEGUNDA FOTO: APRENDIENDO A LEER EN UN RANCHO


Aquí no elegí una foto apoteósica. No es la foto de los alfabetizadores ingresando victoriosos a Managua después de cinco meses de lucha contra la ignorancia, “convirtiendo la oscurana en claridad”. Ni la de la plaza de Managua llena a reventar de brigadistas, de alfabetizados y sus familiares, que celebraron el fin de la Cruzada de Alfabetización. Es la foto de un salón amplio con paredes hechas a base de reglones de madera. Una imagen captada por una pareja de fotógrafos italianos con la fuerza y especial atmósfera del blanco y negro. La foto está tomada desde un extremo de la caseta y por eso se puede ver todo el largo espacio vacío, salvo por un bulto desaliñado de ropa, tres cuadernos, un casco y dos hombres jóvenes junto a un pizarrón. Uno de ellos muestra su perfil y el otro, de espaldas, ha escrito Managua, la Rosa y mamá.

El que escribe calza botas de hule. Acaso viene de trabajar. Acaso es un vaquero o un peón agrícola que ensaya sus primeras letras. El otro hombre observa. Viste atuendo citadino, pero tiene un rostro montuno, cincelado por el sol y azotado por el zacate. Botas de hule y tambo anuncian lluvia y lodo en los caminos. Tal vez hay charcos y los zancudos pertinaces se regalan un banquete durante la clase. Pero la clase continúa y quedó congelada para que recordemos la insurrección cultural, con barricadas de cuadernos y pizarras -como cantó Carlos Mejía Godoy en el himno del Ejército Popular de Alfabetización (EPA)-, y con una masiva aproximación entre el campo y la ciudad y entre pobres y acomodados.


METAMORFOSIS PROFUNDAS
Datos sobre la proeza de la Cruzada hay muchos. El censo de 1971 mostraba un 42% de analfabetismo, pero en 1979 se descubrió que era el 51%. 722 mil 431 personas, no sabían leer ni escribir ni las operaciones básicas de las matemáticas. Más de 100 mil brigadistas constituyeron el Ejército Popular de Alfabetización: 60 mil de ellos y ellas fueron alfabetizadores en la montaña, como el que aparece en la fotografía. La Cruzada Nacional de Alfabetización se convirtió en un curso intensivo de cinco meses: del 23 de marzo al 23 de agosto de 1980. Tiempo récord para reducir el analfabetismo del 51% al 12.9%. El camino estuvo erizado de obstáculos. Hubo 59 muertos, amenazas, presiones para que se regresaran los brigadistas y el temor de que todo se desgranara. Las cifras no son más que un opaco y distante reflejo de transformaciones variopintas y cargadas de emotividad. Hablar de la alfabetización es hablar de tantas vidas transformadas por el poder de las letras. Tantas vidas literaturizadas. Es hablar de la ruptura de la distancia campo-ciudad y de trayectorias biográficas que experimentaron giros inusitados. Algunos alfabetizados llegaron a estudiar postgrados y emprendieron carreras profesionales muy exitosas. El sentido que transmite la palabra escrita operó metamorfosis profundas incluso en quienes aparentemente no cambiaron su estilo de vida. La transformación colectiva no se reduce a la suma de cambios individuales. ¿Cuánto debemos a la Cruzada de Alfabetización el hecho de que las distancias sociales no sean tan lacerantes en Nicaragua como en sus vecinos centroamericanos?


LA EDUCACIÓN YA NO ES PRIORIDAD
Sin embargo, el pasado volvió a tender su larga sombra. El analfabetismo volvió a expandirse y la educación dejó de ser una prioridad de las políticas públicas en las últimas dos décadas. Y aun en este gobierno, que dice ser “la segunda etapa de la revolución”, no se invierte en educación más del 3.7% del PIB. El 54% de los centros educativos carece de agua potable. Existe un déficit de 20 mil aulas.

Según la experta en pedagogía Josefina Vijil, harían falta por lo menos 54 millones de dólares en inversión en infraestructura solamente para construir las aulas faltantes, sin incluir sillas y pupitres. El 50% de los maestros de secundaria son empíricos: no tienen formación específica como maestros. Saldo: en primer grado hay aulas donde se juntan niños de 6 a 12 años. Saldo: cerca del 40% del alumnado está en extra-edad: tiene más años de los que corresponden al nivel que cursa. Saldo: 21 de cada 100 niños desertan en el primer grado. Saldo: apenas 35 de cada 100 niños y niñas tienen acceso al primer nivel de preescolar. Saldo: según cifras oficiales del Ministerio de Educación hay 500 mil niños fuera del sistema escolar. Saldo: solamente el 50% de quienes empiezan primaria logran terminarla. Saldo: en todo el país sólo hay 17 mil estudiantes de educación técnica.

La Cruzada de Alfabetización le valió a Nicaragua el premio de Naciones Unidas Nadiezhda Krupskaya. ¿Estuvo muy bien ganado y concedido? Ahí están esos dos campesinos anónimos para decirnos que sí. Ahí quedaron congelados en una dimensión de Nicaragua que hoy puede parecer utópica. Ahí quedan para recordarnos que se pudo y que la vida de decenas de miles de nicaragüenses fue transformada para siempre.


TERCERA FOTO:
CORTANDO CAFÉ POR SOLIDARIDAD INTERNACIONAL


La fotografía muestra dos hombres y dos mujeres en un cafetal. Cuatro daneses con canastos, miembros de las brigadas de internacionalistas que visitaron Nicaragua para conocer la revolución y colaborar en los cortes de café. Desde las frías tierras escandinavas vinieron a trabajar tan humildemente como no lo habían hecho nunca antes. Éstos no eran “cheles” de camionetonas como los que abundan ahora, sino de lodazal y callos en las manos. Leonardo Barreto captó el instante. Quizás están en la sobremesa, luego de devorar con apetito los frijoles en bala (cocidos) y el long play (la gigantesca tortilla típica de hacienda).

¿Dónde estarán ahora? ¿Serán directores de alguna agencia internacional especializada en el medio ambiente? ¿O sesudos académicos de sofisticadas disquisiciones sobre el desarrollo rural? ¿Ocuparán un cargo en el gobierno danés y desde ahí buscarán cómo priorizar fondos hacia Nicaragua, este país tan mimado por la cooperación internacional?


SOLIDARIDAD MULTIMILLONARIA,
TAMBIÉN DE BULGARIA
La solidaridad es la ternura de los pueblos, escribió Pablo Neruda. Nicaragua recibió mucha ternura en variadas especies. Recibió cooperantes de las repúblicas democrática y federal alemanas. La Alemania dividida se unió en su abrazo a Nicaragua. Suecia donó un total de 300 millones de dólares entre 1979-1993 (a precios de 1985), la mayor parte en los años 80. En los primeros años de la revolución, la Unión Soviética y sus aliados suministraron al gobierno sandinista entre 500 y 600 millones de dólares en bienes, sin contar armas ni municiones. Algunos calculan que el monto de la cooperación externa total recibida por Nicaragua entre 1980 y 1987 fue de 5 mil 500 millones de dólares, de los cuales 2 mil millones provinieron de la URSS -excluyendo ayuda militar- y otro tanto del extinto CAME, el Consejo de Ayuda Mutua Económica, sobre todo de Cuba, la RDA y Bulgaria.

Entre todos los aliados de la revolución sandinista, y quizás entre todos los internacionalistas, los búlgaros son los que unen el hecho de haber sido los más notorios y comentados en los años 80 y actualmente los más olvidados. Se atribuía a los búlgaros el proyecto de construcción de un puerto de aguas profundas en la costa caribeña -supuesto a convertirse en el más grande de Centroamérica-, la comercialización del tabaco nicaragüense en mercados internacionales y el desarrollo de minas de cobre, plomo y zinc. También una fábrica de refrescos embotellados, los “Freskitos”, hechos con pura pulpa de mango, papaya, guaya¬ba… El comercio entre Nicaragua y Bulgaria alcanzó los 65 millones de dólares anuales. Los supermercados y pulperías nicaragüenses ofrecían una gama inmensa de embutidos búlgaros: desde pasta de tomate -la famosa marca “Perla”- hasta fresas, frambuesas, ciruelas e higos, pasando por los “gerbers”, nombre que recibieron también los alimentos para bebé en ausencia de los famosos Gerber Products Co., de Fremont, Michigan. Todo aquel que hizo su servicio militar pudo degustar el omnipresente y delicioso pollo a la jardinera búlgaro.

Las mercancías de la solidaridad no siempre eran recibidas eufóricamente, incluso por los paladares más pro-gubernamentales. Los gigantescos cepillos de dientes checos eran apenas aptos para dentaduras equinas y algunos embutidos parecían albergar contenidos apócrifos. A veces los reparos eran injustos y altamente ideologizados, como el rechazo a los frijoles negros cubanos, y a otros que venían de la isla, muy parecidos a las fabes, a los que con frecuencia se atribuían persistentes flatulencias imposibles de disimular. No se escaparon de ser vilipendiados los Lada soviéticos.


¿CÓMO AGRADECERLES?
Más importantes que los productos fue la donación viva, los internacionalistas, que a veces llevaron la donación hasta una total entrega de la vida. A esta generosidad viva también contribuyeron países latinoamericanos: argentinos, chilenos, uruguayos… encontraron una esperanza que alentó sus pasos: ¡Si Nicaragua venció, el Uruguay vencerá!, decían, cantaban, soñaban. Entre ellos estuvo casi toda la década el ahora prestigioso intelectual Carlos Vilas. También estuvieron, y se quedaron, Claribel Alegría y su esposo Bob Flakoll.

¿Cómo olvidar a los centenares de médicos y maestros cubanos que por aquí pasaron a lo largo de diez años? Muchos internacionalistas dieron su vida por la revolución. Uno de ellos, el estadounidense Benjamin Linder, vino a Nicaragua a los 24 años. Se había graduado en la Universidad de Washington en 1983 como ingeniero mecánico y dejó su casa en Oregon para trabajar en Managua y luego en El Cuá, que por entonces era uno de los pueblos más afectados por la guerra. Linder y dos nicaragüenses -Sergio Hernández y Pablo Rosales- fueron emboscados y asesinados por la Contra cuando trabajaban en la construcción de una presa hidroeléctrica en las proximidades de San José de Bocay. Linder fue alcanzado por una granada y luego recibió un tiro de gracia en la cabeza.

Aun después de muerto, Linder -quien además de ingeniero también tenía vocación de payaso e hizo reir a muchos niños- rindió un enorme servicio a Nicaragua. Su asesinato ocupó primeras planas en los noticieros de todo el globo y generó rechazo al financiamiento que el gobierno estadounidense daba a la contrarrevolución. Como Linder, muchos otros dieron su tiempo, sus ideas, su juventud y hasta su vida. Hasta donde estén ahora, que los alcance nuestro agradecimiento.


AHORA INSULTADOS Y NINGUNEADOS
Ahora “la segunda etapa de la revolución” rechaza a los internacionalistas. Eva Zetterberg, embajadora de Suecia, fue insultada de manera pública por altos funcionarios del gobierno orteguista. La ex-embajadora de la Unión Europea, Francesca Mosca, con una posición cautamente crítica, tuvo que escuchar histéricas diatribas contra el colonialismo europeo y sufrir un retórico rechazo a las “migajas” donadas por los gobiernos de Europa. En un terreno más llano, muchos internacionalistas de los 80 han sido insultados, amenazados o ninguneados. Pero persisten. Siguen ahí como “los cheles” de la fotografía, mostrando que la mano que da también recibe y que las dos manos pueden estrecharse en un mismo nivel fraternal y sororal.


CUARTA FOTO: CANTANDO Y CONTANDO LA REVOLUCIÓN


Esta es la foto de una sala con once artistas. Unos de pie y otros sentados, todas y todos amigos, camaradas: José Coronel Urtecho, Daisy Zamora, Luis Rocha, Ernesto Cardenal, Armando Morales, Carlos Mejía Godoy, Vidaluz Meneses, Sergio Ramírez, Ernesto Mejía Sánchez, Lisandro Chávez Alfaro y Carlos Martínez Rivas. Salvo el pintor Armando Morales y el cantautor Carlos Mejía, todos son escritores. Hay poetas, ensayistas y narradores, y algunos que son varias de estas cosas a la vez. Y uno que hasta incursiona en la escultura: Ernesto Cardenal. Cuatro han muerto ya. Todos fueron artistas inventores de la revolución.


UN HURACÁN CULTURAL
Las revoluciones no las hacen sólo las balas. En todo caso, las hacen las balas con alma, como las llamó Salomón de la Selva. Sólo existe la revolución que podemos leer, observar y cantar a través de las creaciones de estos y muchos otros alquimistas de la palabra, el color y las melodías. ¿Qué sería de la revolución sin No volverá el pasado y Paneles de infierno de Coronel Urtecho? ¿Qué sería sin Guitarra Armada, la Misa Campesina Nicaragüense, el Canto Épico al FSLN y las tonadas con las que acompañaron la alfabetización los Mejía Godoy? ¿O sin la Virgen pájara María entonada por la exquisita voz de Norma Elena Gadea? ¿O sin la recopilación del Pensamiento Vivo de Sandino que realizó Sergio Ramírez? La revolución sacó de su torre de marfil a Carlos Martínez Rivas para arrancarle una espléndida Proposición teológica a un prelado de parte de un feligrés.

La revolución fue un huracán cultural. No es uno de los menores símbolos el hecho de que el Ministerio de Cultura, la sede oficial de la cultura, estuviera en el otrora reducto íntimo del poder: la casa de Somoza. El de Cultura fue un ministerio locamente promotor de la pintura primitivista nicaragüense -que alcanzó renombre mundial- y de los talleres de poesía, donde soldados y campesinos aprendían a escribir poemas exterioristas. Menuda contradicción: ¡militares y policías poetas!

Fue un ministerio que también se dio al rescate de las Prosas políticas de Rubén Darío para superar la imagen, cultivada por el mismo Darío, de “un artista instalado en la evasión, el desarraigo y la apoliticidad”. El Darío anti-imperialista y diplomático liberal que desentelarañó Julio Valle-Castillo fue una revelación alentadora. Los aniversarios del natalicio del egregio vate eran celebrados con una suerte de carnaval de poesía donde los mejores literatos nicaragüenses se congregaban, acompañados por muchos otros escritores y poetas latinoamericanos y de más lejanas latitudes.

A la Nicaragua de los 80 acudieron en romería poetas, narradores y ensayistas de fama mundial: Graham Greene, Gabriel García Márquez, Paulo Freire, Eliseo Diego, Fina García Marruz, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Mario Benedetti, Margaret Randall, Augusto Monterroso, Luis Cardoza y Aragón, Noam Chomsky, Salman Rushdie, Francisco Umbral, Allen Ginsberg, Evgeni Evtushenko, Jean Ziegler y muchos, muchísimos más.

También llegaron cantantes no menos ilustres: Joan Báez, Amparo Ochoa, Aníbal Sampayo, Silvio Rodríguez, Alí Primera, Mercedes Sosa, Joan Manuel Serrat, Daniel Viglietti, cuyo A desalambrar cantado en Managua en 1983 puede escucharse en YouTube. Todas y todos regalaron sus conciertos, sus voces y su tiempo. También lo hizo el cineasta chileno Miguel Litín para filmar una vida de Sandino y presentar sus aleccionadores documentales sobre el Chile de Allende y su caída. Los artistas no sólo se presentaron en el entonces muy accesible teatro Rubén Darío y las salas de cines populares. Al mercado Roberto Huembes podíamos ir para escuchar los cuentos de Fernando Silva, los versos de Michelle Najlis y las canciones de Mercedes Sosa entre cestos de aguacates, baldes de mondongo y cajones rebosantes de artesanías. Sus creaciones nos acompañaban a los sitios más hostiles al arte, podríamos decir parafraseando a Joyce.

No podemos olvidar que el humor fue también una trinchera ideológica contundente. La Semana Cómica recibió, desde un comprensible anonimato, las contribuciones de las más afiladas y diestras plumas del país. También las de Róger Sánchez, un humorista gráfico digno de figurar en las mejores antologías mundiales. Desde sus páginas se fustigaba con sátira a “los reaccionarios” del momento, término genérico que incluía a escritores, periodistas, políticos, empresarios, presuntos agentes de la CIA y diplomáticos adversos a la revolución. No es descabellado suponer que algunos escritores conocidos alcanzaron su cúspide literaria en el jocoso semanario.


A PESAR DE USTED...
La confrontación entre el Ministerio de Cultura y la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura (ASTC), eco de la confrontación de sus dos cabecillas institucionales -Ernesto Cardenal y Rosario Murillo- tiñó de bilis la producción cultural y las relaciones entre no pocos artistas. Murillo nunca pudo colmar sus aspiraciones de gran Diva de la cultura ni siquiera cuando, por fin, en el contexto de la compactación estatal, consiguió que cerraran el Ministerio de Cultura. Calculó que entonces quedaba despejado el monopolio cultural de la ASTC, pero pocos días después el fracaso electoral del FSLN tiró por tierra su estrategia y mucho más que eso.

Pero estas pequeñas reyertas no marchitaron, sino que abonaron a la frondosidad de las ofertas culturales. La competencia entre “chayistas” y “cardenalistas” dio por resultado un frenesí por sacar nuevos títulos entre la Editorial Nueva Nicaragua, la Editorial Vanguardia y las ediciones del Ministerio de Cultura. Los nicaragüenses se convirtieron en unos privilegiados que tenían libros y que podían leer los textos que en otras latitudes eran perseguidos. En esa época, como recuerda el periodista polaco Ryszard Kapuscinski, uno podría pasar una maleta llena de cocaína con la sola condición de llevarla tapada con un libro. La cocaína no despertaría ni el más mínimo interés. Los aduaneros, como un solo hombre, se abalanzarían sobre el libro.


UNA REAL REVOLUCIÓN INVENTADA
Hoy, la represión orteguista ha conseguido que los libros, las noticias, las canciones y las caricaturas políticas sean nuevamente objeto de persecución. Les elevaron su estatus en el ranking del protagonismo social y político. Por sus críticas sin mordaza al pacto PLC-FSLN y a la corrupción de la cúpula sandinista, al poeta Ernesto Cardenal le fueron congeladas sus cuentas bancarias y resucitada una vieja causa -cosa ya juzgada y de espurios fundamentos- por injurias y calumnias. A Sergio Ramírez le fue bloqueado un prólogo a la poesía de Carlos Martínez Rivas.

Carlos Fernando Chamorro y Sofía Montenegro fueron el objetivo de una granizada de calumnias urdidas por los plumíferos más ligeros de escrúpulos y ética del régimen, y a la ONG que dirigen le fueron decomisados sus archivos escritos y audiovisuales, incluyendo los CPU de las computadoras. Muchos artistas han sido objeto de pequeños y cobardes actos de sabotaje e intimidación: llantas de sus vehículos infladas hasta la deformación, amenazas anónimas escritas o telefónicas… Carlos Mejía Godoy, lejos de amedrentarse, clamó así, al término de una manifestación callejera: “Pido a Dios que me dé vida para ver caer también esta dictadura”.

Tanta saña sólo vaticina que a la próxima revolución también contribuirán los poetas y narradores. Como lo hicieron a la anterior Edwin Castro (padre), Ernesto Castillo Salaverri, Arlen Siu, Leonel Rugama y el mismísimo Rigoberto López Pérez, poetas-insurgentes que cayeron por la causa. Ellas y ellos ayudaron a inventar la revolución. ¿Quién deslinda ahora la revolución inventada de la real? Fue una real revolución inventada. Con el peligro de que a veces fue mucha más la retórica que la realidad. Por las páginas del Nuevo Amanecer Cultural nos asomábamos cada semana a ver la revolución que se iba inventando, frecuentemente más diáfana, y ahora vemos que más permanente que la de la calle, las trincheras y la burocracia estatal. Ahí queda, como quedan esos cofrades en la foto y como queda la contribución imperecedera de Sergio Ramírez al rescate de la figura de Sandino. Ya nadie escribe un texto como ‘Un muchacho de Niquinohomo’, me decía hace unos días un amigo e historiador alemán. Quizás tiene razón. Tal vez pronto será desmentido.


QUINTA FOTO:
BLANDIENDO EL DEDO PAPAL CONTRA EL POETA


Karol Wojtyla convertido en Juan Pablo II visitó Nicaragua en 1983. En el aeropuerto, apenas se apeó del avión, el gabinete sandinista entero se alineó para estrechar su mano. Al llegarle su turno, el Ministro de Cultura, Ernesto Cardenal, hizo una genuflexión y el Papa blandió un dedo conminatorio. La cámara de Mario Tapia, reportero gráfico de Barricada, captó el instante: la sonrisa güegüensesca de Cardenal, el índice pontifical erguido y las banderas rojinegras al fondo, todo bajo el inclemente sol de marzo. Sobre ese instante, Heinrich Böll escribió:

Y una foto tuya tengo
Cuando te arrodillas
Risueño
Ante el dedo amenazante de Karol Wojtyla
Tú, maligno revolucionario
Y sigues llamándote
Sacerdote y católico
Tú, malvado!
Yo no sé
Si ustedes todavía pueden sonreír
Bajo el puño amenazante de Reagan
No sé
Si ustedes
Con los escasos centavos de su pobreza
Pueden hacer perseverar
La monstruosa energía de la miseria
Contra la estupidez de la riqueza


UN CARDENALATO GRACIAS A LA REVOLUCIÓN
La jerarquía católica nicaragüense había cerrado filas contra lo bueno, lo malo, lo feo y lo simpático de la revolución sandinista. No hubo concesiones. Los tres ministros sacerdotes eran una afrenta para la posición política de la Conferencia Episcopal. Con ellos en el gabinete, no había manera de que el mundo creyera que los sandinistas querían acabar con la fe e imitar el anticlericalismo de las revoluciones francesa, soviética y cubana.

La revolución le valió el cardenalato al arzobispo de Managua Miguel Obando y Bravo. En aquella década, Centroamérica tenía tres arzobispos que por virtud y letras eran centenares de veces más cardenalables que el ladino y oportunista salesiano. Próspero Penados en Guatemala, Marcos Gregorio McGrath en Panamá y Arturo Rivera y Damas en El Salvador eran los elegibles. La notable participación de McGrath en el Concilio Vaticano II y la preeminencia política de Rivera y Damas los hacían acreedores indiscutibles de la púrpura cardenalicia. ¿La curia vaticana católica tenía acaso mejor manera de dar una bofetada a la represión militar que ahogaba en sangre al pueblo salvadoreño que distinguir al sucesor del martirizado Monseñor Romero con semejante nombramiento? No. Pero esa represión le tenía sin cuidado comparada con el andariego fantasma del comunismo que había saltado de Europa oriental primero a la mayor de las Antillas y después al centro del continente americano. El papa polaco vio en Obando un colega de infortunios, un perseguido por la tenaza comunista. Lo eligió, lo adoptó, sentando las bases de una de las carreras eclesiásticas más borgianamente corruptas del istmo.


ENTRE CRISTIANISMO Y REVOLUCIÓN...
Los obispos nicaragüenses bombardearon el Vaticano con histéricos SOS. Encendieron la cabeza de Wojtyla, que no requería mucho carbón para que lanzara chispazos anticomunistas. Y así llegó a Nicaragua: predispuesto contra un gobierno totalitario, ateo, marxista y belicoso. La visita del Papa fue una excelente movida en el ajedrez anticomunista de Reagan. Las madres de los mártires llegaron a la plaza donde el Papa ofreció una misa campal que acabó convertida en una confrontación feroz: las madres clamaban una oración por sus hijos muertos y el Papa gritaba ¡Silencio! ofuscado por la testaruda insistencia de las matronas que le impedían continuar con la eucaristía.

El poeta Julio Valle-Castillo rindió su versión de los hechos:
Vi un altar sin Pan circundado de hombres
con roquetes, estolas, manípulos y albas
(¿una Eucaristía campal?)
sordos a una muchedumbre que pegaba alaridos
de parto y que se revolvía con mantas y pancartas,
con banderas azules, rojas y negras,
amarillas y blancas.
Y vi entonces que Karol Wojtyla (Juan Pablo II)
se dirigió a la multitud, ceñido de tiara
y casulla de fuego y alzó la hermosa voz autoritaria
como el brazo con el hacha para cercenar la cabeza
y lanzar el cuerpo al suelo.
Y oí y vi que Karol Wojtyla erguido contra el atardecer,
seguía hablando con nadie.

Éste fue sólo uno de los muchos episodios en los que cristianos sandinistas y el antisandinismo jerárquico se enfrentaron. Se necesitan muchas fotos y culebrones de celuloide para dar cuenta de los encuentros y desencuentros del cristianismo y la revolución. Tendría que incluir las imágenes de las fotonovelas de El Tayacán, una formidable herramienta de educación popular -pulcra, entusiasta y también crítica- que los cristianos revolucionarios pensaban, escribían, dibujaban y distribuían.

Tendría que incluir las fotografías de tantos sacerdotes que se las jugaban todas por el proyecto revolucionario: entre otros, los claretianos Teófilo Cabestrero y Maximino Cerezo, el josefino Gabriel Rodríguez, los dominicos de Monseñor Lezcano -cuya parroquia sirvió de sede al ayuno por la paz del canciller Miguel D’Escoto-, el monseñor de los pobres José Arias Caldera, el legendario padre Toñito Castro -párroco de Larreynaga-, los jesuitas Arnaldo Zenteno y Joe Mulligan con su labor en las Comunidades Eclesiales de Base, una labor que hasta ahora continúan, expandiéndola a áreas insospechadas: las ollas de soya y la atención a trabajadoras de la calle. Los libros de Teófilo Cabestrero sobre cristianos en la revolución -el ex-seminarista Leonel Rugama, los tres ministros-sacerdotes y el martirizado matrimonio de Felipe y Mery Barreda- nutrieron los sueños revolucionarios de muchos adolescentes. Su amigo y compañero de congregación, el poeta y obispo Pedro Casaldáliga, visitó Nicaragua en varias ocasiones y clamó contra los enemigos de la revolución: Se pasarán de pútridos / recontando sus dólares de muerte.


HASTA VÍRGENES APARECIERON
Se echa de menos aquí una foto de los murales de Sergio Michelini en la Iglesia del barrio Riguero y del ex-franciscano Uriel Molina, entonces párroco de esa parroquia y fundador del Centro Antonio Valdivieso, en cuyos salones -genuinos recintos universitarios, si los hay- disertaron innumerables vacas y toros sagrados de la teología latinoamericana y mundial: Elsa Támez, Giulio Girardi, Pablo Richard, Pedro Casaldáliga, Enrique Dussel, y muchos más. Faltan fotos de cristianos notables, como Teódulo Báez Cabezas
-alias Cara de Triángulo- cuyos incisivos artículos contra la jerarquía católica marcaron una ruta que siguió ni corto ni perezoso el valiente jesuita Luis Medrano. El ejercicio de los ministerios sacerdotales de muchos como él los terminó bloqueando el Cardenal Obando y Bravo.

Faltan también más fotos del conflicto. Habrá que rebuscar en los archivos periodísticos de la época para dar con la mil veces fotografiada Virgen que suda, una novelesca creación de un par de pícaros -dignos cofrades del Lazarillo de Tormes y otros de semejante ralea- que por la noche sumergían una imagen de yeso de la virgen María en agua, la metían en un congelador para que al mediodía siguiente el fulminante sol de Managua la hiciera rezumar un líquido de dudosa composición. La iglesia, con el marianólogo Obando a la testa testaruda, se apresuró a confirmar el milagro, calculando que un espectáculo mágico sería un golpe mandrakiano contra el gobierno. Falta la foto de la virgen de Cuapa, que le ganó a su vidente, Bernardo de Cuapa, la deseada estola sacerdotal, y que, como otras vírgenes aparecidas, nos previno contra el peligro del comunismo. No podemos tener la foto del árbol donde se posó, pues fue pellizcado por los devotos hasta hacerlo desaparecer.

La colección estaría incompleta sin la secuencia del padre Bismarck Carballo, vocero de la curia arzobispal, corriendo desnudo ante las cámaras de televisión mientras un falso esposo de fresca cornamenta le intentaba dar alcance luego de sacarlo encañonado del lecho donde ese padre Amaro no pudo consumar su crimen porque todo fue un montaje de la Seguridad del Estado para poner en evidencia sus consuetudinarias actividades extracurriculares y asestar así un mazazo a la reputación de la jerarquía católica. Craso error. Falta también la foto del padre Peña, pescado in fraganti casi con las manos en las armas que un falso militante de la contrarrevolución le mercó. Otro embuste -esta vez certero- de la Seguridad del Estado.

Que no se nos quede en el bolsillo la foto de Monseñor Pablo Antonio Vega, cuyo comentario de supina estulticia fue inmortalizado por los versos de Carlos Martínez Rivas, que arranca comparándolo con uno de los borrachos del famoso cuadro de Velásquez. Cuando en diciembre de 1982 al entonces obispo de Juigalpa le pidieron que se pronunciara sobre la muerte de los 75 niños que murieron al ser derribado por la contrarrevolución el helicóptero del ejército en el que estaban siendo evacuados de San Andrés de Bocay, una zona de guerra, el obispo no quiso dar su brazo a torcer y torció el colmillo para decir Es peor matar el alma que el cuerpo, y se quedó tan ancho… y tan poco Sancho, porque ayuno estuvo del sano sentido común del fiel escudero.


EN OTRO REINO MESIÁNICO
Si los caminos del Señor son inescrutables, los de Satanás deben ser muy retorcidos, impredecibles y aún más insondables. La de los 80 fue la era de la fusión de hecho -y la elaboración ideológica- de cristianismo y revolución. La teología de la liberación fue respetada, difundida y hasta adoptada por los líderes revolucionarios latinoamericanos más agnósticos y ateos. Varios comandantes sandinistas confesaron haber sido catequizados en esa teología por sacerdotes o laicos “de avanzada”. Hoy la cúpula orteguista abjuró de esa corriente teológica para abrazar un verdadero “chacuatol” religioso en el que se mezclan oraciones católicas y citas bíblicas con cultos esotéricos, supersticiones sobre mantras, colores y flores a los que se atribuyen poderes mágicos, adhesión al gurú indio Sathya Sai Baba -acusado de estafas y pedofilia-, ritos evangélicos en jornadas de milagros y el catolicismo más conservador.

El deseo de la pareja presidencial de ganarse a la jerarquía católica los llevó a liderar la criminal penalización del aborto terapéutico. Ahora Ortega y Murillo se sienten ungidos y comisionados a ejecutar una misión especial, no importando si los presuntos beneficiarios la deseamos o no. Posesos de un mesianismo sicodélico, colocan vírgenes en las rotondas, financian a rezadores “contra el odio” -a los que luego no pagan- y alientan un milenarismo socialista. ¿El dedo de Karol Wojtyla señaló el rumbo de la historia?


SEXTA FOTO:
RECIBIENDO LA TIERRA TRABAJADA Y MERECIDA


Es enero de 1984. Un grupo de campesinos recibe sus títulos de propiedad en Palacagüina. Todos están alineados mirando hacia el frente. El primero embiste con una sonrisa amplia y desdentada. Es un hombre alto y luce orgulloso un sombrero de ala ancha. El segundo viste de camuflado. ¿Viene acaso de prestar su servicio militar? ¿Su jefe de pelotón le dio un permiso temporal? El cuarto está perplejo. Como a muchos otros, le cuesta creer que ahora es suya la parcela que cultiva. El quinto lleva gorra, camiseta y bluyin. A juzgar por el atuendo, está muy urbanizado. Al fondo hay una manta. La letra es muy diminuta. Quiero pensar que dice Que si las manos son nuestras, es nuestro lo que nos den o Esta tierra es de nosotros y no del que tenga más. Como ésta, hay muchas fotos. Muchas entregas de títulos de una reforma agraria que benefició a más de 112 mil familias con tres millones de manzanas de tierra.


A REGAÑADIENTES Y BAJO PRESIONES
La reforma agraria se hizo en parte a regañadientes. En los primeros años el gobierno sandinista hizo todo lo posible por retener una gran parte de la tierra en empresas agropecuarias estatales dentro del Área Propiedad del Pueblo, equivalente a los sovjozes soviéticos: grandes fincas del Estado, que poseen la tierra, el material y las rentas y entregan un salario a cada trabajador. Se concedía al pueblo una propiedad nominal, retórica, dentro de un capitalismo burocrático disfrazado de socialismo. Los Coronel, los Wheelock y otros pasaron de administrar sus fincas -o de trabajar como lacayos de la familia Pellas- a administrar casi la mitad de las explotaciones agropecuarias. Y todo con el beneficio de unos trabajadores siempre sumisos. ¿Qué sentido tenían los sindicatos en un país donde el pueblo era el propietario de más del 80% de las empresas? Los gremios y sindicatos no desaparecieron, pero se desvirtuó su función. En lugar de defender los derechos clásicos de los trabajadores -salarios, seguridad social, protección contra accidentes laborales-, los sindicatos debían supeditar estas demandas a las tareas de la revolución… con cuyos intereses debían identificarse contra viento, marea, sentido común y allanamiento de su pan de cada día. La contrarrevolución fue un trabajo a dúo: el gobierno estadounidense puso los dólares y el gobierno sandinista generó la base social con políticas negligentes, monopolio estatal, desaciertos y represión.

Bajo muchas presiones, el gobierno empezó a conceder títulos a propietarios que ya lo eran de hecho -los muchos precaristas que constituían un eslabón en el sistema agroexportador- y a cooperativas sandinistas, equivalentes a los koljozes de la Unión Soviética: conglomerados de explotaciones colectivas. El Estado adelantaba las simientes y el material y a cambio se reservaba una parte de la recolección. El resto se distribuía entre los koljozianos. En Nicaragua el sistema era menos transparente, pues obraba a través de créditos bancarios, donación de insumos, condonación de deudas y comercialización estatal, pero el resultado era el mismo.

Con el tiempo, los gremios ejercieron presión para acelerar las entregas de tierras. La Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos, por aquel entonces con una beligerante autonomía que fue perdiendo hasta convertirse en un anexo deshuesado del FSLN, aceleró las entregas de tierras y argumentó a favor de los minifundios y mesofundios como unidades económicas más eficientes que la gran hacienda, un tema espinoso y controversial que enfrentó en agria polémica al Ministro de Planificación y al de Reforma Agraria, siendo éste, irónicamente, el fervoroso partidario de las grandes empresas. La reforma agraria terminó alcanzando aún mayores proporciones por razones militares: se entregaron tierras a campesinos para que sirvieran de muro de contención al avance de las escuadras contrarrevolucionarias y de zona de refrescamiento a los efectivos militares sandinistas. Esa tierra costó muy cara. Muchos pagaron con su vida por ella, porque se convirtieron en blanco recurrente de emboscadas, sabotajes y minas anti-personales.


CONTRA TODAS LAS RESISTENCIAS
La lentitud de la reforma agraria resulta evidente: del total de beneficiarios, el 75% lo fue en la segunda mitad de la década de los 80. Pero dejó su impronta.

Entre 1979 y 1981 fueron confiscadas alrededor de 1.6 millones de manzanas de tierra, el 20% del área cultivada, que habían pertenecido a la familia Somoza, altos militares y funcionarios del régimen. Estas propiedades, donde laboraban miles de obreros agrícolas, pasaron a conformar el núcleo inicial del sector estatal en la producción agropecuaria.

En 1979, de los 8 millones de manzanas bajo explotación agropecuaria, casi 3 millones, el 36%, estaban repartidas en propiedades superiores a las 500 manzanas. Las finquitas de menos de 50 manzanas sólo representaban el 17.5% de la tierra en explotación. En 1988, dos años antes de la derrota electoral del FSLN, de esas 8 millones de manzanas, el 48% integraba ya el sector reformado, el sector privado se había reducido a 3.7 millones de manzanas, y las grandes propiedades de más de 500 manzanas abarcaban solamente medio millón de manzanas (6.4%). Contra la resistencia de grandes hacendados y la de sovietófilos estalinistas, la reforma agraria fue avasalladora. Por eso, ahí estará ese primero de la fila siempre sonriéndonos desde esa fotografía, acaso oliéndose cuánta picardía había en ese giro copernicano.


AÑOS DE CONTRARREFORMA AGRARIA
Otro giro lo siguió al doblar la esquina de la década. La privatización de los 90, las indemnizaciones a los confiscados y la vigorización de un mercado de tierras que se alimentaba de los embargos bancarios a cooperativistas y beneficiarios individuales incapaces de pagar sus créditos o de producir porque los nuevos bancos privados les negaban nuevos financiamientos fue un mazazo al sector reformado.

A precio de guate mojado se remataron las mejores fincas de la reforma agraria, un banquete en el que los dirigentes sandinistas -orgullosos de su nueva condición de empresarios- se sirvieron con cuchara sopera. Un análisis sanamente malicioso y trotskista diría que habían dejado la puerta abierta a esa posibilidad al no inscribir en el registro civil los títulos de reforma agraria y dejar que la espada de Damocles de futuros reclamos y reyertas produjera en muchos beneficiarios un sentimiento de incertidumbre que los indujo a vender.

También ocurrió que muchas haciendas, tractores, despulpadoras y miles de cabezas de ganado fueron directamente asignadas a altos funcionarios estatales como parte de la “piñata” sandinista de 1990. A inicios de aquellos años era común escuchar sobre esos premiados: ¿De quién es ese ganado?, me dicen. No es ganado, les digo: es robado. Ojalá ese sombrerudo de la foto o sus descendientes vuelvan a lanzarnos su sonrisa pícara cuando la tortilla se vuelva otra vez.


SÉPTIMA FOTO:
SOBREVIVIENDO EN EL CHACUATOL ECONÓMICO


Esta no es una foto. Es un collage. Caben aquí mil fotografías en abigarrado desorden. En revuelto chacuatol. Una fila de gente que lleva ocho horas de pie junto a una tienda para conseguir una bombona de gas o un pollo. Una página rota de El País, que por su suavidad vino a ser apreciado como el mejor papel higiénico. La matanza clandestina de una vaca para distribuir carne a escondidas de la omnipresente Empresa Nacional de Abastecimiento (ENABAS). Una gigantesca fábrica de jugo de tomate que nunca funcionó. Un niño de ocho años junto a su madre, capturados por llevar un saco de frijoles al mercado Oriental, de nuevo evadiendo a ENABAS. Una leche malteada que se corta como queso. Un dólar de propina que puede alimentar a la familia del mesero por más de una semana cuando en el mercado paralelo se convierte en miles de córdobas. Un rótulo que muy digno denuncia: Las Coca-Colas son las aguas negras del imperialismo. Un grupo de obreros en interminables reuniones, pegando afiches, evaluando las elecciones, recibiendo instrucción militar, alfabetizando… y muy de vez en cuando cultivando la tierra o procesando queso.

La economía fue el talón de Aquiles de la revolución. Si el imperialismo estadounidense ganó la guerra en algún sitio, lo hizo en los supermercados y pulperías, no en las montañas ni en los foros internacionales, donde sufrió contundentes derrotas. Entre el desgaste de la guerra, la desorganización y las “vacaciones históricas” que se tomó el proletariado relajando al máximo la disciplina laboral, la economía se fue a pique.


DÉFICIT FISCAL, SUPERÁVIT DE LEGITIMIDAD
ENABAS captaba el 80% de la producción comercializable y ejercía una tiranía sobre los precios en beneficio de la ciudad y perjuicio del campo. Las inmensas filas acabaron con la poquísima estima que la administración del tiempo suscita en la cultura nicaragüense. Pero no todo era pura negatividad. Muchos males trajeron bienes aparejados, confirmando aquello de que “no hay mal que por bien no venga”. La guerra posibilitó imperiosamente una mayor integración de las mujeres al mercado laboral: estudios de la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC) señalan que en 1988 las mujeres representaban más del 70% de la mano de obra en la cosecha de tabaco, más del 80% en la de café y 60% en la de algodón.

La falta de mano de obra en las cosechas abrió las puertas a un nuevo género laboral: los cortadores voluntarios, que fueron un desastre para los cafetos, debido a la impericia con la que los detrozaban en su lucha frenética por convertirse en cortadores “vanguardia” del día, pero que también fueron una oportunidad educativa para internacionalistas y estudiantes nacionales. Las finanzas del Estado marcaban chispeantes número rojos, pero esa misma quiebra permanente incitó estrategias de trueque de servicios que enfatizaban la construcción colectiva y consciente del bien común: las jornadas de limpieza en los “domingos rojinegros”, las brigadas populares de salud y los educadores de adultos incrementaron la oferta de servicios públicos sin aumentar el déficit fiscal. El Estado no tenía liquidez, pero tenía un superávit de legitimidad para reclamar un aporte voluntario de servicios que sin duda representó una porción significativa y no contabilizada de un PIB total.


IMÁGENES DE AQUEL TIEMPO
Lamentablemente, todas estas bondades no pudieron contra el caos y la escasez. Nicaragua no sólo era un escenario de la solidaridad y del trueque de servicios sociales. Seguía siendo un Estado-nación que requería estabilidad económica, un balance comercial no deficitario, una balanza de pagos solvente y mucho más. La inflación galopante tuvo el efecto de colapsar el sistema financiero, toda vez que un crédito para comprar un tractor se podía pagar al cabo de un año con el costo de un cerdo. Las oscilaciones de la moneda podemos seguirlas en las portadas de El Nuevo Diario, que exhiben un precio por ejemplar de 2 córdobas en 1983, 3 córdobas en 1984, 5 córdobas en 1985, 30 córdobas en 1986, 500 córdobas en 1987, 20 y 80 córdobas en agosto y octubre de 1988 (tras el cambio de moneda), 2 mil córdobas en 1989, y 10 mil, 500 mil y hasta un millón de córdobas en 1990. Antes de la revolución el precio de una piña era de 50 centavos de córdoba. En febrero de 1988 se cotizaba en 20 mil córdobas.

Para terminar este collage de la economía en los 80, hay que echar un vistazo a las imágenes que plasmó Forrest D. Colburn, profesor del INCAE y último viajero de la estirpe de aquellos que en el siglo XIX hicieron agudas descripciones de Nicaragua, en Mi carro de Nicaragua: “El gobierno ofrece comestibles en forma intermitente por medio de los comités de defensa barriales. Las cantidades son limitadas, pero los precios son bajos. Asimismo, la burocracia gubernamental y las empresas ofrecen a veces artículos por nada o por casi nada. Los trabajadores de la inmensa finca lechera ‘Chiltepe’, por ejemplo, reciben un litro de leche diariamente. Con la nacionalización de los supermercados más grandes del país, éstos se convirtieron en los instrumentos idóneos del gobierno para ‘ayudar al pueblo con precios populares”.


EPISODIOS DE MCDONALD’S
Sigue Colburn: “Los estantes fueron literalmente vaciados, no sólo para surtir las alacenas sino que también para la reventa en otro lado. Los vaivenes de su oferta de bienes importados, que aparecen y desaparecen con la misma celeridad, hacen únicos a los supermercados. Durante cierto tiempo se podía encontrar unas sabrosas sardinas soviéticas enlatadas. Pero también había latas de carne y salchichas procedentes de algún lugar de Europa oriental que permanecieron en los estantes hasta que los burgueses descubrieron cuán bien aceptadas eran por sus mascotas. Otros bienes que aparecen intermitentemente en los estantes van del ron cubano a las salsas para hamburguesas canadienses, del jamón italiano a las barras de chocolate chinas. Tal vez no haya queso pero sí se dedica todo un pasillo a los ralladores de queso”.

La herética necesidad producía las mezclas más inopinadas en el Centro Comercial Managua: “Se puede comprar la revista soviética STP (que son las siglas de Socialismo, Teoría y Práctica), y hojearla mientras se disfruta de un sorbete de coco en el Pops”. El sitio más recurrido era el Mercado Oriental, el más grande de todos los mercados del país: “Ahí es posible encontrar cualquier cosa, hasta, según me dijeron una vez, ‘un helicóptero nuclear’.” Las vendedoras del Mercado Oriental fueron por aquella época apodadas “la burguesía de delantal” por las fortunas que manejaban en alianza con los buhoneros que introducían los bienes más escasos evadiendo los controles aduaneros. En otro extremo estaba la Diplotienda, regentada por el gobierno para captar divisas y de la que eran asiduos clientes los comandantes sandinistas y altos funcionarios gubernamentales que en sus discursos encomiaban a las humildes mujeres del pueblo, en camisetas con consignas y sin maquillaje, mientras enviaban a las suyas a ataviarse con las Chemise Lacost, Rai Ban, Reebok, Max Factor y Revlon. ¿Qué revolución vieron desde las tarimas en la plaza y las vitrinas de la Diplo? ¿Cómo se miraría a través de unos relucientes Rai Ban las masas de crédulos coreando ¡Dirección Nacional, ordene!?

Según Colburn, la Diplo ofrecía mercancías que “no pueden encontrase ni siquiera en los recovecos secretos del Mercado Oriental: refrigeradoras Whirlpool, aspiradoras Hoover, libros de colorear Mother Goose, perfumes Christian Dior, salsa picante Old El Paso y detergente Fab de potencia máxima. El único producto nicaragüense es el café; la única mercancía de origen soviético es el vodka Stolichnaya”.

Los más sabrosos episodios se produjeron con la forzosa nicaraguanización de McDonalds, una genuina glocali¬zación avant la lettre. La casa matriz de McDonalds y su franquicia en Managua empezaron a tener problemas desde el triunfo de la revolución, cuando a la sucursal de Managua le fue imposible cumplir con los estándares de calidad de la transnacionalmente homogénea compañía de fast food. Una primera carta advirtió a los franquiciados que no vendieran cheeseburgers a no ser que contuvieran queso. Para los propietarios de McDonalds en Managua era una proeza mantener operando su establecimiento en medio de una escasez de divisas que puso fin a la importación de pepinitos encurtidos y de los envoltorios “oficiales” de McDonalds con el estúpido rostro de Ronald McDonald a modo de logo. Como también la obtención de bienes nacionales era una pesadilla, la gerencia tuvo que ingeniárselas para acopiar e insertar en las hamburguesas los sustitutos más razonables: queso blanco en lugar del queso amarillo fundido, repollo en lugar de lechuga, pitahaya en lugar de Cocacola y yuca frita en lugar de las frenchfries.

Ideas quiere la guerra. En el colmo de la herejía llegaron a utilizar papel de envolver soviético. McDonald’s de Managua finalmente tuvo que convertirse en Donald´s para evitar que los problemas con la casa matriz subieran de tono. Y sus hamburguesas siguieron siendo bien cotizadas porque Sandy’s, su rival más próximo en calidad, vendía hamburguesas sin carne.


HOY NOS FALTA Y HOY NOS SOBRA
En la nueva era post-revolucionaria carecemos de lo que antes nos abundaba y nos sobra lo que antes era escaso o inexistente. Tenemos tecnología desplazadora de mano de obra, armas sin utopía, pan sin dignidad, sueño americano sin vigilia revolucionaria, libros de autoayuda para necesidades creadas, disenso sin coraje, consenso sin fraternidad, Cocacola sin salud, Toyotas sin rumbo, McDonalds sin conexión al mercado local, balas sin alma... protestas sin propuestas, propuestas sin protestas, como diría Xabier Gorostiaga... Otro collage.


OCTAVA FOTO: CAPTURANDO A HASENFUS


El mercenario estadounidense Eugene Hasenfus fue capturado por un enjuto campesino vestido del verde olivo militar. Lo lleva maniatado de un cordel que va tilinte mientras caminan en medio de la selva. El campesino tiene más pelo que carne. El uniforme le queda ancho. Sobre el pecho lleva una camándula que quizás su madre le dio a modo de amuleto protector. Hasenfus parece sumido en sombríos pensamientos. Carlos Durán tomó esta foto y el diario Barricada la publicó en su edición del 8 de octubre de 1986. El magro soldado no parece más épico que un campesino regresando a casa con un garrobo bien atado. ¿Se habrá dado cuenta que entró a la historia colectiva? Hasenfus, como soldado en Vietnam hasta 1972, habrá visto peligro. Pero aún debía estar pensando en la muerte del resto de tripulantes del helicóptero en que viajaba. La Fuerza Aérea Salvadoreña le había extendido un documento que lo identificaba como asesor militar y él debía sentirse como un miembro del equipo de Misión Imposible.

No hubo tregua para Nicaragua. La guerra contrarrevolucionaria empalmó la insurrección antisomocista con la guerra civil antisandinista. El embrión fueron los remanentes de la Guardia Nacional a los que el gobierno de reconstrucción nacional trató con una misericordia inusitada en las victorias revolucionarias. Implacables en el combate, generosos en la victoria, rezaba un eslogan muy repetido. También hubo grupos antisomocistas que se volvieron contra su cuestionada vanguardia. Primero aparecieron los MILPAS (Milicias Populares Anti-Sandinistas) y luego se formó la Fuerza Democrática Nicaragüense. En 1987 todos los grupos contrarrevolucionarios se agruparon en la Resistencia Nicaragüense. Fue una guerra también de metáforas: los Cachorros de Sandino versus los Paladines de la Libertad: los muchachos del Servicio Militar sandinista versus los muchachos de la Contra. Unos 150 mil jóvenes en armas en un país de poco más de 2.5 millones de habitantes. Uno de ellos, el de la fotografía, lleva sereno su botín.


LA INTERVENCIÓN QUE NO LLEGÓ
En el terreno de la diplomacia, propaganda y legislación internacional, el FSLN y sus aliados ocasionales, tácticos y estratégicos anotaron muchos goles. Los Angeles Times denunció que los ex-guardias somocistas y los exilados cubanos tenían campamentos de entrenamiento militar en los estados de California y Florida, donde contaban con el asesoramiento directo de la CIA y de veteranos de guerra del Vietnam. La CBS reveló cómo Reagan obtuvo fondos adicionales del narcotráfico para equipar a los contras. La base militar de Palmerola en Honduras fue denunciada incluso por funcionarios del Estado hondureño.

Para el gobierno estadounidense, toda la década fue una fallida preparación de la opinión pública doméstica y mundial para la intervención militar directa. Por fortuna para la caperucita rojinegra, el feroz lobo imperialista tenía muchos y muy diligentes enemigos internos. Los internacionalistas solidarios jugaron un papel encomiable para evitar la intervención y transmitir información verídica. Desmintieron el Informe Kissinger, ahíto de falsedades. Y apoyaron las maniobras diplomáticas de Nicaragua. Cierto es también que los seudónimos de los cabecillas contrarrevolucionarios facilitaron sobremanera su labor. ¿Quién esperaba un trato amable o una liberación si trataba con Chacal, Suicida, Pantera o Coral?


DONDE SE PERDIÓ LA GUERRA
Tras arduas gestiones, la Corte Internacional de Justicia de La Haya condenó la colocación de minas próximas a puertos nicaragüenses y admitió la demanda por agresión presentada por el gobierno sandinista en 1984, y finalmente falló en junio de 1986 a favor de Nicaragua, sentenciando al gobierno de Estados Unidos a pagar los daños causados con su política de terrorismo de Estado.

Pero al interior de Nicaragua la legitimidad del gobierno sandinista se iba descascarando. Los gastos militares eran una rémora para las finanzas estatales. El Estado era el mayor empleador del país. Pero en 1988 su mano dadivosa quedó casi vacía y una compactación estatal lanzó a la calle a miles de empleados públicos, profundamente decepcionados del proyecto revolucionario.

Es difícil ser militante sin un pan sobre la mesa familiar. Miles de madres estaban descontentas, angustiadas y hasta abiertamente hostiles al reclutamiento militar forzoso. ¿Hasta cuando iba a durar aquel baño de sangre que estaba diezmando a la juventud? El Servicio Militar Patriótico y las milicias populares se estaban tragando a una nueva generación. La Seguridad del Estado -en algunos aspectos efectiva, en muchos represiva- había abortado innumerables actos de sabotaje, pero también había perpetrado abusos y amenazaba con irse moldeando a imagen y semejanza de la KGB y la Stasi. Su afán por hacer de la conspiración un deporte en olímpica impunidad erosionaba el pluralismo político prometido como uno de los pilares de la revolución.

En la acera contraria, la de la contrarrevolución armada, el conflicto bélico incluyó vergonzosos episodios que algunos quieren lanzar al cesto de la amnesia histórica. Seis niños fueron asesinados por fuerzas de la contrarrevolución armada, en El Jícaro, Nueva Segovia, mientras Arturo Cruz, padre de nuestro último ex-embajador en Washington al servicio de Ortega -aunque usted no lo crea-, decía que los contras son nuestros estimados conciudadanos que eligieron la vía de la guerra.


TANTOS DUELOS NO LLORADOS
Y UNA UTOPÍA JUBILADA
De ahí venimos. Estos retazos no explican todo, pero explican mucho de lo que somos: unas feroces ganas de sobrevivir con dignidad, un manojo de oportunistas, una utopía jubilada. Una encuesta de los 80 realizada por la UCA reveló que el 27% de los nicaragüenses tenía parientes que habían muerto o fueron heridos durante la revolución o la contrarrevolución. Eso nos da una idea del saldo en duelos no llorados, traumas mal manejados, hombres haciendo gárgaras con la violencia.

El saldo del oportunismo es la imagen de Humberto Ortega Saavedra y Adolfo Calero Portocarrero charlando codo a codo mientras menean sus vasos de güisqui en la embajada de México. Los dos estrategas, ahora hermanados por las fortunas que hicieron a uno y otro lado de la delgada línea rojinegra. Adolfo Calero, el hombre que brincó de gerenciar la Cocacola en Nicaragua al más lucrativo oficio de gerenciar una guerra. Y Humberto Ortega, su contraparte, que dijo al acabar la guerra que en la paz no todos podían “estar en palco”, sólo reservado a los más selectos. Ambos abandonaron a su suerte a los soldados que rifaron su pellejo y que sin saberlo los enriquecieron. Pequeñas piezas en su mortífero partido, quedaron perdidos en el terreno de juego después de que poderes invisibles cambiaron las reglas del juego, el rayado del cuadro y hasta los jugadores.

Nuestra dignidad la rescatan los cientos de lisiados de guerra. Y otros héroes anónimos, y no tan anónimos, como ese escuchimizado campesino que sin esposas y sin grandes bazucas, sólo con su pequeño fusil y un cordel, lleva el botín de guerra -el forzudo y bien maiciado Hasenfus- a la frágil vitrina de la historia.


NOVENA FOTO: JUANA INUNDANDO A CIUDAD RAMA


Juana visitó Nicaragua en octubre de 1988. Arrasó unos 500 kilómetros cuadrados de bosque tropical, causó la muerte a 148 personas y dejó sin vivienda a 80 mil costeños. El río Escondido creció 15 metros por encima de su nivel normal, dejando porciones de Ciudad Rama bajo seis metros de agua. La fotografía que tomó William Frank Gentile muestra a Ciudad Rama sumergida en un espeso líquido color mostaza. Sobresalen unos pocos techos de zinc y muchas palmeras. La torre de la iglesia católica se yergue sobre el desastre. No circula un solo bote. Nadie intenta rescatar sus pertenencias. La ciudad entera fue evacuada por la Defensa Civil con salomónica previsión y estudiada precisión. Los 80 fueron una década de caos económico y escasez de medios, pero también de un tendido organizacional sumamente efectivo para ciertas tareas.


EL PACÍFICO:
UN DESASTRE PARA EL ATLÁNTICO
Bluefields también fue afectada. En los últimos 130 años, esa ciudad y sus alrededores han sido golpeados por 13 tormentas tropicales o huracanes. Sólo en las últimas tres décadas se cuentan cuatro huracanes: en 1971 fue Irene, en 1988 Juana, en 1996 César y en 2007 Félix.

Bluefields, que en 1988 celebró los 200 años de haber sido fundada, fue prácticamente arrasada por el huracán Juana, que destruyó el 98% de las casas y edificios -6 mil, en su mayoría de madera- y dejó a 71 mil personas damnificadas. Los esfuerzos de prevención evitaron mayores daños: sólo hubo 18 muertos en 12 horas de vientos que alcanzaron los 260 kilómetros por hora. Envío dijo entonces: Blufileños que conocieron el terremoto de 1972 en Managua afirmaron que ‘Juana’ fue como 20 terremotos juntos y que la ciudad criolla parecía en la mañana del 23 de octubre la Managua terremoteada.

¿Por qué asociar la Costa Atlántica con un desastre en este álbum de los 80? Hubo otros en el Pacífico. En mayo de 1982 las inundaciones hicieron colapsar Chinandega. Hubo 75 muertos, un hospital hundido, 75 muertos, 60 mil damnificados y 150 millones de dólares en pérdidas materiales. Pero entre la actitud del Estado hacia el Pacífico y el Atlántico ha existido una diferencia radical, por lo menos desde que el presidente José Santos Zelaya tuvo la ocurrencia de reincorporar “la Mosquitia”, el reino de los mískitos, que solía ser un protectorado británico con una legislación y culturas muy distintas a las predominantes en la otra costa. El Pacífico ha vivido de espaldas al Atlántico, salvo cuando se trata de explotar sus abundantes recursos pesqueros, mineros y forestales. O de contaminar sus tierras y aguas.

El Pacífico ha sido el mayor desastre que el Atlántico ha tenido que soportar. La administración sandinista no fue la excepción. Recurrentemente envió a la Costa Atlántica a los médicos, militares, policías y demás funcionarios públicos a quienes quería castigar por sus pésimos comportamientos. “La Costa” era la Siberia nicaragüense. En lugar de tundra y temperaturas gélidas, tenía pantanos, mosquitos y una población comprensiblemente temerosa de los “españoles”, nombre que daban y siguen dando a los advenedizos del Pacífico. Lo que hacía más penosa esa experiencia de destierro eran los prejuicios sobre las culturas del Atlántico que los “españoles” cultivaban con deleite. En miles de anécdotas, chistes y cuentos de horror, los costeños eran pintados como brujos, brutos y descendientes de antropófagos africanos o de aborígenes oportunistas, aficionados a cambiarse de nombre cada cierto tiempo y adoptar los más excéntricos: Alka-Seltzer, General Electric y otras marcas, nombres de ciudades o siglas institucionales.


UNA AUTONOMÍA TARDÍA
Los malos tratos hacia los nativos costeños fueron una predecible y poco mitigada constante. La presuntamente halagüeña consigna Un gigante que despierta es la Costa no pudo ser más desafortunada. ¿Cuándo hemos estados dormidos?, replicaron con acritud quienes en el Caribe se sintieron aludidos. Del malestar nació el movimiento armado Misurasata y luego el partido Yátama. Un buen día Monseñor Salvador Schaeffler, obispo de la Costa Atlántica, desapareció sin dejar rastro. Los medios de comunicación oficiales acusaron a la contrarrevolución de haberlo secuestrado. Para sorpresa de muchos sandinistas, el obispo apareció días después en Honduras, acompañado de unos 300 mískitos. Aun cuando aquel “éxodo” fue una manipulación del gobierno de Estados Unidos, las declaraciones de Schaeffler nos dejaron atónitos.

En los últimos años el gobierno sandinista intentó corregir sus desmanes en el Caribe. La Ley de Autonomía fue el más ímprobo intento de propósito de enmienda, pero llegó tardía, incompleta y cuestionada como papel inocuo. Llegó al humo de las velas del proceso revolucionario.

Años después, los desastres naturales y los desastres políticos continuaron. El huracán Félix, que en 2007 afectó más al Caribe norte, fue un test de la relación entre un inoperante Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres y los damnificados. El Pacífico no puso el Sistema -al menos no de forma efectiva- al servicio del Atlántico, pero sí utilizó el huracán como excusa para cancelar las elecciones municipales en los municipios afectados, dándose un margen de tiempo para orquestar un golpe de mano contra las disidentes fuerzas políticas locales.


DÉCIMA FOTO: LOS MUROS TIENEN LA PALABRA


Con la cámara más puntual para los momentos memorables, Susan Meiselas captó el instante en que el muralista da las últimas pinceladas a su obra. El muro tiene más de tres metros de altura y está coronado por unas enormes púas que parecen parte de la imagen en la que aparece un gigantesco guerrillero con boina y el rostro cubierto por una pañoleta mitad roja y mitad negra. Carga un fusil. ¿Un AK-47, de esos que tanto abundaron en los 80?

Es uno de los primeros murales. Quizás es muy pronto para un AK. No sabemos si es la carabina que dispara auroras, a la que Carlos Mejía Godoy alude en la canción a Carlos Fonseca Amador, pero queremos creer que lo es porque al guerrillero lo envuelven atmósferas anaranjadas y blancas que parecen irrumpir en la oscuridad.


ALEMÁN: BORRAR LA MEMORIA
Éste es uno de los panfletos gráficos de los que se poblaron los muros de Managua durante los 80. Contaban la historia. Eran sociología plástica. Eran una catequesis visual. Para que no olvidáramos. Para que, aunque ya nadie vivía como los santos, recordáramos que los hubo. Una caminata por Managua garantizaba un baño de cultura. Hubo murales colectivos e individuales. Hubo murales de amateurs y de virtuosos. Todos hablaban de lo que pasó y estaba ocurriendo.

Managua, la capital más espantosa de Centroamérica, se había convertido en una inmensa pinacoteca. Hasta que Arnoldo Alemán, desde su puesto de alcalde de Managua, fue el Savonarola de todo ese arte: ordenó sumergir los murales bajo una capa de pintura negra. Negro para olvidar. En el brevísimo cortometraje que narra el tránsito de un sistema de planificación estatal a un sistema de mercado, un fundido en negro se tragó remembranzas conmovedoras de esta historia. Quiso Alemán borrar la memoria -cierta memoria- para instaurar el olvido, cierto olvido. La perspectiva actual, un vistazo a lo ocurrido en los últimos 18 años, permite inferir que Alemán quiso acabar con lo mejor de la revolución y terminó casándose con lo peor.

Fueron sepultados en negro los deslumbrantes murales de Leonel Serrato, Hilda Vogl, Julie Aguirre, Manuel García y Alejandro Canales, entre otros. Hoy los muros de Managua contienen fantasmas que quieren emerger. Los murales eran archivos a la vista de todo público. Eran los archivos más accesibles, los retablos seculares de la revolución. Eran una espléndida contribución a la memoria colectiva. Cada muro era una trinchera de lucha ideológica que hacía pertinentes las preguntas del filósofo francés Paul Ricoeur: “¿de qué hay recuerdo?, ¿de quién es la memoria?”


¿QUÉ FUE LO QUE SOÑAMOS?
Para recuperar la memoria, hay en Managua muros que hoy gritan ¡Rigoberto, vuelve! La lucha sigue. No nos dejemos arrebatar la memoria y sigámonos preguntando: ¿Existió la revolución? ¿Qué fue lo que existió? ¿Qué fue lo que soñamos? ¿Quién sostiene la balanza para medir lo real y lo soñado? La memoria también se compone de sueños y pesadillas. No podemos separar lo que somos de lo que soñamos y de lo que tenemos nostalgia (tampoco de lo que aborrecemos). Eso nos enseña el bello poema de Daisy Zamora que cristalizó en un mural en San Francisco:

Cuando regresemos a nuestra antigua tierra
Que nunca conocimos
Y platiquemos de todas esas cosas
Que nunca han sucedido
Caminaremos llevando de la mano niños
Que nunca han existido
Escucharemos sus voces y viviremos
Esa vida de la que tanto hablamos
Y nunca hemos vivido.

INVESTIGADOR DEL SERVICIO JESUITA PARA MIGRANTES DE CENTROAMÉRICA (SJM). MIEMBRO DEL CONSEJO EDITORIAL DE ENVÍO.